HAYKUS PARA OTRA NAVIDAD DISTINTA







Con mis sinceros deseos de que seáis felices y sepáis hacer felices a los que os rodean.
13 Diciembre 2009







Con mis sinceros deseos de que seáis felices y sepáis hacer felices a los que os rodean.
11 Diciembre 2009
8 Diciembre 2009

¡Hijo de puta!. Ese fue el comentario que salió de mi boca cuando leí en la prensa la noticia: "Quema y viola a una niña de tres años, hija de su novia". A pesar de ser bastante comedido en mi vocabulario, esas palabras malsonantes fueron las que se me vinieron a la boca, como si de un vomito de estupor y odio se tratara.
Y si no volví a repetirlas, al menos siguieron pululando por mi mente tras ver y leer más amplias noticias sobre el alucinante caso. "Quema y viola a la hija de su novia" "fallece una niña de tres años agredida por el novio de su madre" "Novio, canguro y asesino" y otros estridentes titulares que solo conseguían que mi insulto inicial se anclara en mi pensamiento, a pesar de toda su crudeza.
Después se ha sabido que la realidad era muy distinta a como nos había sido presentada. No hubo agresión, no hubo sádicas quemaduras. Solo una simple y fatal caída desde un columpio. Un hombre que, asustado, lleva a la hija de su novia al médico, unos facultativos poco aptos y peligrosamente excedidos en sus presunciones y una noticia comercialmente sustanciosa y rutilante para las portadas, que no podía dejarse pasar.
En esos titulares (reales) de más arriba, podrá comprobarse como en ninguno de ellos se utiliza la manida formula del "presuntamente". No dejemos que la ética periodística y el cabal razonamiento, nos fastidie un amarillo y malsano titular.
De cualquier manera creo que esa coletilla de "presuntamente", ha quedado obsoleta y sin sentido, de tanto mal- utilizarla. En cualquier programa televisivo de baja estofa, el seudo-periodista de turno, dice una mentira a sabiendas y ya busca su coartada, anteponiendo el "presuntamente". Y todos contentos. Aunque la imagen de alguien haya quedado dañada para siempre por mucha "presunción" que la acompañe.
Pero no es solo mediático este comportamiento. También la sociedad suele caer en el mismo pecado, que tanto daño puede hacer a las personas. A la mayoría nos falta la sensatez y el sentido práctico necesario para que no prevalezca la presunción de culpabilidad, como desgraciadamente suele ocurrir. Nos invade un cierto masoquismo acusador, sin que nos paremos a pensar en las consecuencias que este proceder puede ocasionar a personas. Lo mío fue un mentarle a la madre (esa pobre señora que no tiene culpa de nada), pero muchos otros hablan y yo los he oído, de cadena perpetua, castración y pena de muerte.
Miedo me da pensar que sería de la justicia, en estos casos, si el Código Penal estuviese en nuestras manos.
Casos ha habido, en los que un jurado popular, por la cara poco simpática de una procesada, unida a su, llamémosla anómala o poco corriente condición sexual, ha tirado por la calle del medio, acusándola de algo que posteriormente se ha comprobado no ser culpable.
Pero la sociedad y la prensa ya habían juzgado de antemano. Y aún ahora, cuando se ha demostrado judicialmente la verdad de los hechos, que nada tenían que ver con la acusada, aun ahora, repito, se sigue poniendo en duda lo justo de la sentencia.
Otra cuestión en la que se debería ser más estrictos, para tratar de que no vuelvan a repetirse casos como el que nos ocupa, es que hubiese una total confidencialidad, tanto policial como de la justicia, a la hora de tratar estos asuntos.
Y si, como desgraciadamente ocurre, la prensa acaba por saber de estos casos, pedirle que al menos, respete a las personas a la hora de dar sus noticias.
Cuando el mal está hecho y se demuestra lo contrario de lo que se dijo, las rectificaciones no suelen venir en la portada ni con grandes caracteres. Pero el mal está hecho.
A pesar de que las televisiones y los periódicos se han regodeado dando tu imagen, proclamando ya la sentencia, yo prefiero hablarte tratando de conservar tu anonimato.
Diego P.V., te pido perdón por mi incalificable insulto. Y te pido, que si tienes madre, le hagas llegar mis respetos y decirle que personalmente, no quise insultarla.
Ya sé que es poca cosa. Ya sé que tu nombre y tu cara, estará marcada para siempre por esta sociedad que va demasiado deprisa y suele parase poco a pensar. De poco te valdrá mi perdón. Solo me gustaría que cundiese el ejemplo y la próxima vez, (desgraciadamente habrá una próxima vez, pues somos bastante olvidadizos), seamos más cautos a la hora de repartir adjetivos y culpabilidades.
Sería bueno que la sociedad, todos nosotros, aprendiéramos de la moderación, de la tolerancia, de la generosidad y dejásemos de insultarnos a nosotros mismos, tratando de poner nuestros pensamientos y deseos, en el lugar que solo debe ser ocupado por aquello que es justo.
3 Diciembre 2009

El día está naciendo
poniendo en orden los almanaques.
Aleteos de pájaros de nieve
hacen mas sonoros los silencios,
mientras una espada de frío
deshilacha las anacrónicas ropas
que visten otras estaciones.
Llueve sobre el jardín
ahogando los últimos y desvaídos colores de las flores.
La escarcha, matinal y precisa,
llora con la certidumbre
de saberse barro pajo las pisadas.
Como un correveidile,
el viento deja en los oídos
el frío recado de la furia.
Allá lejos,
el mar,
ha olvidado los silencios
y tose y jadea,
atragantado de espuma.
Tras las ventanas,
los vahos confunden
edificios, árboles, impaciencias.
Yo,
somnoliento y paciente,
pongo mi corazón en cuarentena
y arrebujado en silencios,
dudo entre el hastío y la esperanza.
30 Noviembre 2009


Antes de nada, quiero dejar bien sentado que no soy inocente en la presentación de argumentos del escrito que ahora leéis. Podría acogerme al fair play inglés, pero en este caso me quedo con un cazurro y alpujarreño barrer para casa, a la hora de poner ante el espejo dos historias que, al menos para mí, tienen algunas concomitancias.
Y digo que no soy inocente, porque debo proclamar y lo hago con orgullo, que soy seguidor de la cantante Rosa.
Entiendo vuestra extrañeza, perdono vuestras sonrisas, y acepto con humildad todos comentarios que tengáis a bien hacerme, una vez conocida esta faceta mía.
Notareis que digo seguidor y no utilizo la palabra fan, que traen a la mente juveniles comportamientos que, en mi caso, causarían extrañeza. Ni me pinto en la frente el nombre de la cantante, ni me apelotono chillando en unos almacenes para conseguir su firma, ni corro detrás de un coche para que me dedique una sonrisa. Yo no soy ese. Me conformo con comprar todos sus discos, oírlos con delectación y disfrutar con una voz y unos matices, que sinceramente no abundan en el panorama musical de esta España nuestra.
Todo esto viene a colación, por la noticia que hace poco leía en varios soportes de prensa escrita. Susan Boyle, escocesa que con 48 años saltó a la fama en un concurso de artistas amateurs, celebrado en abril del 2009, va a sacar a la venta su primer disco “I Dreamed a Dream” (el disco toma el nombre de la canción que la hizo mundialmente popular), del que antes de su salida ya tiene asegurada la venta de más de 180.000 ejemplares, a través de Amazón, superando con creces todas las ventas de discos anteriores, en los 14 años de vida de la compañía.
Hay bastantes parecidos en las vidas de Rosa y Susan Boyle. Ambas tienen una magnificas condiciones para cantar y una preciosa voz. A la escocesa, mujer de 48 años y poco agraciada le llamaron “el ángel peludo” y era la antítesis de todo lo que se conoce de una estrella del show bussines.
Rosa López, bastante más joven, tampoco daba los estándares de lo que debe ser una diva. Había muchos factores que jugaban en contra: su excesivo peso, la dificultad de su parla, enraizada en la ancestral, recluida y escabrosa realidad de su Alpujarra natal. Una forma de vida tan morisca como los antiguos pobladores de su pueblo. Y unas extrañas, pero justificadas adherencias familiares que eran un verdadero lastre para la libertad debida, para quien pretende vivir de este negocio.
Pero existieron en los comienzos de ambas artistas algunos hechos que se asemejan, aunque la forma de resolverlos hayan sido diametralmente distintos. A la escocesa le vino grande su éxito o no supo encajar los embates de la popularidad y tuvo que ser recluida en un sanatorio, para que pusiese en orden su atareado cerebro. Desde entonces hasta ahora, solo cantó en la Casa Blanca en honor de Obama, (eso es marketing y lo demás son pamplinas) y todo el tiempo restante lo ha dedicado a la preparación de ese disco que aún no ha salido y ya es líder de ventas.
Por el contrario, Rosa, producto típicamente español, con todo lo que ese concepto lleva consigo, nada más ganar Operación Triunfo, le prepararon una gira con 53 conciertos, la representación de España en Eurovisión y un nuevo disco.
A pesar de que el Dr. Jesús Iniesta, avisó a sus “mentores”, de que si se seguía ese ritmo, la incipiente artista no podría seguir cantando, la casa discográfica BMG, que llevaba a Rosa, decidió seguir el “tour”. Había que sacar cuanto antes dividendos, que la pela es la pela Y las sabias previsiones de la ciencia se cumplieron en Valencia, donde tuvo que suspender un concierto, una vez iniciado.
Pasó 25 días sin poder hablar, para poder recuperar su voz. Ese silencio era demasiado ostentoso para una prensa que la había aupado a un trono del Olimpo. Se había roto el encanto y la pobre Rosa ya olía a juguete roto en un viejo arcón polvoriento. Se especuló con sus problemas de voz y sobre otros más graves, maledicentes e inventados. Ni descansar pudo y tuvo que salir a la palestra, en una conferencia de prensa para desmentir los infundios.
Aquella escocesa gana, cae, se cura, y al final sale a la pista del gran circo, con todos los triunfos en la mano. Alguien supo que los rendimientos se consiguen cuando el producto, (me parezco a Risto), está consolidado y las prisas suelen ser malas consejeras.
Aquí, no. Hasta la Rosa de aquí, tenían que volar todos los moscones avariciosos en busca de alimento, aunque, a cambio, solo durase lo que dura un estribillo. Su sitio en el Olimpo de los elegidos, había que dejarlo libre, para que otro lo ocupase. La ocupación nacional por excelencia: hacer ídolos, auparlos y después dejarlos caer con estrépito.
Por eso sigo a Rosa, porque ha sabido luchar contra el destino que ya le habían marcado, los avariciosos, ha sabido quedarse de sus Alpujarras, con el blanco color de sus pueblos y con el aire limpio de sus montañas y la ha dicho a la gente con su arte que cuando el corazón canta lo de menos es la dicción. Lo importante es el sentimiento.
No sé cómo será su carrera, pero la presiento larga, sin estridencias, pero con la solidez que suele dar al trabajo, aquello que se consigue con esfuerzo, dedicación y dejando retazos de vida en el empeño.
Os dejo estas dos canciones del último disco "Propuiedad de nádie", disco intimista y con unos brillantes y desconocidos matices de la portentosa voz de Rosa.
27 Noviembre 2009
Perdonar si no os visito. Asuntos pendientes, compromisos ineludibles y por si fuera poco, móvil nuevo con todas sus complicaciones. Ya escampará.
La música es solo amor buscando palabras.- (Lawrence Durrell)
25 Noviembre 2009

Escribo a vuela tecla porque no quiero que se me pase esta ocasión sin algunos comentarios acerca de este Día de la eliminación de la Violencia sobre la Mujer.
Todo empezó mal, cuando a algún fabulador de le ocurrió la peregrina idea de que la mujer había nacido de algún apéndice sobrante del hombre.
Porque no creo que Dios, si en verdad existe, puede hacer a la que ha de ser el cuenco maternal y caliente donde se gesta la vida, de ningún residuo de nadie.
Hay quien todavía añora aquellos tiempos de la Sección Femenina, con el beneplácito y la rúbrica de la Iglesia del Nacional Catolicismo, en la que la mujer debía ser una máquina de hacer hijos, estática y sin opinión, sojuzgada a la avasalladora voluntad del marido.
Esa Misma Iglesia que sigue diciendo en extraña y dudosa a simetría y sin que se le caiga la cara de vergüenza de “la obediencia que la mujer debe al marido que, a su vez, debe amar a aquella”. ¡Tú obedece, eso tan etéreo y poco pragmático que es el amor, se lo dejamos al marido!
No quisiera que se me achacar el más leve rasgo de machismo, si afirmo que en muchas ocasiones, es la propia mujer la culpable de ciertas aptitudes. Los cafres son los hombres y eso no lo olvido nunca.
Me refiero a que todavía compruebo con cierta tristeza que tal parece para algunas madres y abuelas que el culmen de una vida femenina es el matrimonio. De tal manera que tratan de llevar por ese camino a las jóvenes que les competen.
Sin darse cuenta que el culmen de cualquier vida es la felicidad y esta puede encontrase fácilmente pues hay múltiples y variadas recetas para conseguirla.
Raro es el día en que la prensa nos trae el relato de lo que algunos dan por llamar crimen pasional. La pasión entre un hombre y una mujer, solo puede acabar en alegría, en la busca de nuevas y benéficas sensaciones, nunca en un crimen. Eso no es pasión es sometimiento, proclamación de propiedad.
Por cierto que poco dotado debe estar el hombre que solo puede retener a una mujer utilizando la fuerza. Podrá seguramente ufanarse en la taberna con los amigos, pero que fracaso, si supiese mirase hacia adentro. O por el contrario se mirase en los ojos de su madre. Aunque dudo que estos homínidos en su soberbia criminal sepan discernís entre esposa y madre. Están hechos, ellos sí, con los restos malolientes que dejan las alimañas, estas al menos no son capaces de matar a los suyos, aunque el hambre les acucie Son capaces de morir, pero dejando a salvo a sus parejas y a sus hijos.
Estos, que se creen más hombres y que utilizando su arcaico sentido de la posesión, utilizan la manida y criminal frase “o mía o de nadie”, acaban con la vida de una mujer, están dando noticia de su fracaso y además están pervirtiendo el orden de la naturaleza. El que sobra siempre es el que maltrata y asesina. La que hace falta es la mujer, que en definitiva es esperan
za de vida, mirada de futuro, caricia suave y caliente para el hijo y el amante. Principio de todo.
Por eso me rebelo contra aquellos, que no solo las menosprecian en su trabajo, por su condición de féminas, sin atreverse a decir que, en muchas ocasiones, ese menosprecio es sencillamente miedo a su aptitud, miedo a notarse que su proclamada preeminencia es solo algo adquirido por la costumbre y no tiene nada que ver con los conocimientos y las ansias de lucha de la mujer que se precia de serlo.
En otro escrito lo dije: nunca agradeceré lo suficiente a mi mujer, que se preocupó desde el primer momento en enseñarles a mis hijas, que antes de nada fuesen “autosuficientes”, después que vivieran su vida conforme la creyeran oportuna, pero que jamás tuvieran que depender de nadie. Ni siquiera de nosotros. Y mucho menos de ningún hombre que no supiera darles en la vida la posición que como PERSONAS se merecía,
Afortunadamente mis hijas le hicieron caso. Y ya se lo están enseñando a mis nietas..
Ya lo sé, vengo de un matriarcado y quizás por ello entendáis esta defensa a ultranza de la mujer. Estáis equivocados.
Es tan sencillo como tratarlas como a una igual, sin dejar de reconocer que Dios o la naturaleza se esmeró al crearlas.
23 Noviembre 2009

Ando estos días un poco pre y ocupado, por cuestiones que no vienen al caso, motivo por el que he olvidado una fecha para mí importante y que ya en otras ocasiones he celebrado con vosotros.
Pero, como todos los santos tienen octava, (en este caso, tendremos que añadirle algunos días de novenas), aprovecho las ventajas eclesiásticas y paso a comunicaros que el pasado día 5 de este mismo mes, se cumplieron 4 años de mi llegada a La Coctelera.
Me alegra el haber recordado esta fecha, porque no quiero dejar pasar esta oportunidad para el alegre recuerdo.
Es posible que muchos no lleguéis a entender que algo tan poco trascendente, incluso efímero, sea motivo de celebración, pero visto desde mi perspectiva de hombre mayor, jubilado y sin perentorias ocupaciones, el encontrarme con todos vosotros ha sido un pequeño milagro que ha cambiado, en verdad, una vida que seguro hubiese ido por otros derroteros de aburrimiento, tedio y apatía.
Esos 468 escritos que he publicado en esta bitácora, no hubiesen sido posible sin vosotros.
Deliberadamente borré el contador de visitas de mi blog. No quería obsesionarme en una carrera que seguro no me llevaba a ninguna parte, pero eso no es óbice para el agradecimiento a esos 3.841 comentarios, que han sido un acicate y un orgullo para seguir en la brecha cuando las fuerzas faltaban y la tristeza vencía.
Han sido muchos los amigos que durante estos cuatro años han pasado por aquí. A todos los recuerdo y añoro a todos los que, por una u otra razón, ya no están. De todos he aprendido y con todos me he comportado como un parasito, arrebatándoles todo lo que de ellos era instructivo y ejemplar.
Tanto es mi agradecimiento a todos, que a pesar de lo exhaustiva que es mi lista de amigos, me niego a borrar a aquellos que no han vuelto. Tengo la esperanza de, en cualquier momento, poder volver a charlas con ellos y comportarnos como si el tiempo no hubiese pasado.
Vosotros sois los culpables, benditos culpables, de que aquello que tenía olvidado, sepultado por las perentorias necesidades de ir viviendo, saliera de nuevo a la luz con una intensidad que solo se justifica con vuestro apoyo, asiduidad y benevolencia.
Me supisteis coger de la mano, a la hora de iniciar los primeros y balbuceantes pasos que me han llevado a esta fecunda cosecha de literatura y amistad. Gracias por ello.
Mi deseo es seguir en la brecha. Aunque quiero que entendáis que cada vez me cuesta más el mantener el ritmo que yo mismo me he impuesto, No quisiera repetirme y perder el crédito que tan desprendidamente me habéis concedido.
Espero sepáis perdonarme, si falto a la cita con alguna frecuencia. No es por vosotros. Es que o bien las obligaciones, o bien acontecimientos perentorios, o quizás la cada vez más alarmante sequedad del terreno donde germinan las ideas, me obligan a dejar fechas en blanco.
Lo que sí os aseguro es que lo seguiré intentando y os seguiré leyendo, o lo que es lo mismo, seguiré aprendiendo de vosotros. Aunque, en alguna ocasión, no logre entender el porque de algunos silencios excesivamente sonoros para mí, que no se corresponden con la comprobada certeza de mis comentarios y comprobadas querencias.
¡Lo que vosotros me dais, no se encuentra en ningún hogar del jubilado, ni en ninguna universidad a distancia!
Con vosotros he visitado nuevos continentes, he aprendido de fotografía, música, arquitectura, botánica. Me he involucrado en discusiones políticas, he sabido de mares, de vidas nuevas, de paisajes lejanos, de defensa de causas justas, de hijos nuevos y de hijos con futuro y sobre todo, un grupo refinado de poetas, una pléyade de almas exquisitas que me han enseñado, que cuando la sensibilidad te rodea, no puedes olvidar la poesía, por mucho que la vida te haya apartado de ella.
Por eso mi agradecimiento. Por eso este recordatorio.
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