Poema de J.M. Caballero Bonald, un espíritu joven, que vive en un cuerpo de 80 años.
Ni la justicia con sus manos ciegas,
ni la bondad de ojos efímeros,
ni la obediencia entre algodones sucios,
ni el rencor que atenúa
la desesperación de los cautivos,
ni las armas que arrecian por doquier,
podrán ya mitigar esas lerdas proclamas
con que pretenden seducirnos
aquellos que blasonan de honorables.
Quienquiera que merezca el rango de insumiso
descree de esa historia y esas leyes.
El poder de los otros
nada sino desdén suscita en él.
He aprendido a vivir al borde de la vida.
* De su libro "Manual de infractores"
servido por jotatrujillo
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Estámos naciendo a nieve.
A escalofrío, a pana y pena desbocada.
Empieza a llorar la noche
sobre los pájaros transidos,
mientras huelen las calles
a soledad y tinieblas.
Están cerradas las maletas
cargadas de recuerdos,
esperando deshielos
que nos calienten la sangre.
Caminan los hombres
ahorcados en bufandas,
arrastrando su frío
entre latidos de pena.
Los viejos
sienten habitar la muerte entre sus dedos,
mientras un verdín de luto
les sube por los huesos.
Un sideral lamento,
costumbre de sollozos,
se adueña de la tarde
que se trasmuta en llanto.
Solo el rescoldo de tu beso
reaviva las brasas necesarias,
para presentir una nueva primavera.
servido por jotatrujillo
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