TRIUNFOS SIN PAZ
Me gustaría poder desprenderme de todos los titulares, de todas las tertulias, de todos los comentarios interesados, me gustaría que el ensamblaje de este comentario, pudiera hacerlo con una candidez casi iniciatica. Me gustaría que no tuviesen ningún peso en mis pensamientos, las ideas políticas, ni los conceptos preconcebidos. Me gustaría no oír la propaganda ni los eslóganes de ningún iluminado.
Quisiera conseguir una virginidad de ideas y pensamientos, que hicieran posible desprenderme de toda hojarasca proclive al incendio.
Voy a ver si lo consigo.
Una de las primeras y más importantes necesidades del hombre es la paz. La vida está equivocada cuando ese necesario don nos falta.
Estaremos entonces de acuerdo en que lo lícito, lo plausible y lo necesario de todo ser humano debe ser la búsqueda constante de la paz. Todos deberíamos empujar en pro de la consecución de esa tarea.
Cuando mantener ese fin existencial que es la paz, es difícil, todas las oportunidades que se presenten, deben aprovecharse y deben contar además con todas las fuerzas y hálitos necesarios, para que ese brochazo negro de la vida desaparezca.
Las personas que nos gobiernan, todas, están obligadas a un esfuerzo aún superior al normal, por que esa paz, sea la luz necesaria que nos ilumine cada mañana. Este debería ser el principal y colectivo empeño de la clase política.
Como diría Alfred Tennysón, nunca es tarde para buscar un mundo mejor y mas nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza.
Consecuencia de esto, el mal, la guerra y el terror deberían ser los únicos enemigos, contra los que, unidos todos, deberíamos luchar.
Sería ridículo y poco efectivo que las fuerzas que se deben aunar en pos de la consecución de ese bien que se nos trata de quitar, se malgastaran en rencillas internas sin sentido, que solo nos debilitarían y harían mas fuerte al enemigo ufano con esa desunión de los que le deben atacar.
Es posible, que el taimado enemigo utilice argucias y trate de engañar, para seguir mostrando su macabra cara de terror. Si esto es así y la batalla por esa paz fuera un fracaso, nadie debería intentar sacar provecho de esa frustración. Hemos fracasado todos. El terror nos ha vuelto a ganar. Deberemos reagruparnos, medir de nuevo nuestras fuerzas, reiniciar un frente común, aprender de los errores y volver a la carga.
Si alguna clase política opositora, tuviera la tentación de aprovecharse de los fracasos que pueden darse en aras de esta consecución, estará ofreciendo un flaco servicio a la sociedad que dice representar, porque los ciudadanos siempre estaremos prestos a pedirle, si volviera a gobernar, que su obligación es la misma que tuvo en su día la clase defenestrada y cabe la triste posibilidad de que también fracase. Con lo que podría iniciarse una innoble cadena de reproches, que solo haría feliz al único enemigo contra el que deberíamos luchar. Le estaríamos pertrechando con las armas que mas necesitan, la de nuestra desunión.
No puedo entender como algo tan justo, tan necesario, tan importante y definitivo como la paz, puede servir a ciertos lideres, como arma en contra su oponente político, que no contra su real y verdadero enemigo: el que maneja el terror .
Es posible que pueda sacar algún rédito político de esa confrontación pero su victoria será amarga.
Ya lo dijo el político colombiano Antonio Nariño:"de nada sirven los triunfos si la paz no los corona."


Joana dijo
Algunos, con tal de destacar, hacen lo que haga falta, ni que sea ir contra la razón y la educación.
Muy buén escrito, muy sincero.
18 Enero 2007 | 08:52 AM