DIA DE LLUVIA

Tras de la ventana, la mañana llora con lagrimas de tristeza. Han desaparecido los pájaros. Los árboles, descarnados de hojas, no pueden ofrecerle el refugio necesario y se hacen “okupas” de aleros y balcones.
La gente camina deprisa por las aceras, tapando su existencia con extrañas sombrillas que se han puesto de luto.
En las azoteas los tendederos muestran sus nervios oxidados, ansiosos de blancura de sábanas impolutas.
Hay luz detrás de los cristales y calor presentido de viejas mesas camillas, faldas y braseros. Se intuye el rescoldo caliente de un libro y la reconfortante hospitalidad de un cómodo sillón de orejas.
Parece como si la vida se hubiese dado un respiro. Todo parece mas sosegado, menos ruidoso, mas antiguo. Hasta los “neones” de los anuncios brillan menos, tamizados por una húmeda niebla persistente.
El cielo, que ayer robaba el azul al vecino mar con que se desposa, ha abdicado de la alegría y se ha teñido de gris, como queriendo convertirse en noche, en boca de lobo, en luto riguroso.
Vienen bien estos días para recordarnos que no todo es bullicio, brochazos de colores, sonidos estruendosos.
Estos días sirven bien para mirar el otro paisaje, el que llevamos dentro, ese que tanto nos cuesta mirar, ocupados como estamos por otros imperiosos menesteres.
De manera que hoy, cuando el tiempo sea mío, lo dedicaré a leer versos olvidados y a escuchar la música precisa para este día de lluvia, como la que os dejo, por si queréis acompañarme.
Pintura: Bruna Abad
Música: Roger Willians


dita dijo
pues aunque haya empezado un poco triste, el día de lluvia me parece bellísimo... qué ganas de tener uno así, que llegue "cuando el tiempo sea mío"
saludos y sonrisas
31 Enero 2007 | 01:43 PM