MENTIROSOS

Tal parece como si el arma óptima y necesaria para asegurarse un lugar en este mundo, fuese la mentira.
Nos engañan- o tratan de hacerlo- creando personajes de precaria biografía, sustentadas en algunas mentiras bien publicitadas.
Nos engañan taimadamente, aprovechándose de nuestro cristiano sentido de la caridad, sin importar que esa mentira, que a los que la infunden les resulta provechosa, sea nefasta para la necesaria solidaridad entre el género humano.
Nos engañan con mentiras patrocinadas por los gerifaltes del imperio, que tienen poco de piadosas, si atendemos la lista, cada vez mas bochornosa, de muertos que se podían haber evitado si se hubiese dicho la verdad.
Personajes con alma de falsarios, políticos fuleros, medios de comunicación mendaces y tertulianos sofistas, no se dan cuenta que con sus soflamas no solo esconden la verdad, si no que dan una clara lección de cobardía.
Habrá que sumar la asignatura de la mentira a los planes de estudios del futuro, si se quiere sacar provecho, aunque se borre de un plumazo, eso, para algunos tan manido y frustrante, llamado deontología.
Seguramente, todos, en algún momento de nuestra existencia hemos mentido, porque hay algunas veces que las mentiras son necesarias e includo caritativas, pero no parece conveniente recurrir con asiduidad al engaño.
Entre otras razones porque la faceta que define al mentiroso compulsivo es su falta de personalidad, su egoísmo, su inmadurez y sobre todo su falta de respeto por si mismo y por los demás.
Es malo acostumbrase a la mentira como sólido argumento, ya que la cadena que se puede iniciar con un eslabón que pretende ser único, acaba por encadenarnos para siempre, en el intento de justificar la primera con otras sucesivas.
Además el embustero corre el riesgo de no ser creído, incluso cuando dice la verdad.
Algunos políticos, que ahora no detentan el poder, seguramente por haber mentido, parecen estar genéticamente incapacitados para decir la verdad.
Exigen a los demás lo que ellos no son capaces de cumplir, ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el suyo. Y todo ello lo hacen salpimentando con mentiras su incomestible mensaje.
Si estos políticos consiguen un lugar al sol a pesar de sus engaños, o lo que es peor, acceder al poder, el mal será irreparable, la mentira se habrá instalado en la “cosa pública” como forma de conseguir lo que se pretende.
Los ciudadanos de bien, los que no estamos dispuestos a comprar mentiras, por muy bien envasadas que nos las presenten, somos los únicos que debemos curar esta grave pandemia que nos afecta, recetándoles en las urnas unas fuertes dosis de esa verdad que les asusta.
Y estamos obligados a esta prescripción, si en verdad nos consideramos verdaderos ciudadanos.
No puede ser posible que Goebels, ese político al que tan bien imitan, termine por tener razón
De no ser así, tendremos que recordar las palabras certeras de Marco Tulio Cicerón: “La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio”.





eltioantonio dijo
Muy cierto y ahora se le suman algunas ONG, esto me tiene con pena...
Un saludo JT
16 Abril 2007 | 12:39 PM