MAÑANA OTOÑAL

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El cielo está enmarañado de grises sombríos, la lluvia perenne y tranquila, tan amiga de la nostalgia, humedece los sentimientos, y hasta los dedos, otros días ágiles y nerviosos, hoy parecen afectados del reuma de la tristeza. Lo malo del caso es que me encuentro cómodo con ella y al igual que Ni siquiera la luz artificial, que suple a la que no entra por el balcón, le puede dar alegría a lo que escribo. Pero ¿sobre qué escribo? Me he puesto ante el ordenador sin saber a que tema quedarme. He leído la prensa y las noticias son tan reiteradas e iguales, como las gotas que golpean en los cristales. Es posible que esas noticias de las primeras planas de los periódicos, también sean las culpables de este ataque de nostalgia que me acecha. Casi todas tienen el denominador común de la falta de respeto hacia los demás, y hecho de menos cuando la dignidad y los sanos pensamientos cotizaban en bolsa. Me gustaría que esta especie de soledad y silencio que me regala la mañana, me sirviera para encontrar la manera de demostrar que los ideales no son mercancía averiada y que la vida ni es solo memoria, ni solo olvido, es algo que ha de acometerse apoyándose si es posible, en el hombro de alguien que también haga camino. No seré yo el que ofrezca consejos, que suelen estar tan depreciados, que los encuentras gratis en cualquier sitio, pero sería bueno que pensáramos un poco más en los demás y dejáramos de mirarnos el ombligo. “Tu verdad, no, la verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela” Estas palabra de Antonio Machado, deberían grabarse en la mente de aquellos que, sin motivos que lo justifiquen, se creen el ombligo del mundo o un modelo a seguir. Decía Pascal, que muchos problemas se resolverían, si uno fuera capaz de estarse quieto en su habitación. Lo malo es que algunos no son capaces, tienen alma de correcaminos y hechos de cupleteros. ¿Por qué no paran de una vez?, ¿por qué no tienen el coraje de entender que su obstinación es la prueba irrefutable de su necedad? ¿Por que no abren las ventanas a la esperanza y dejen que el aire fresco de la verdad les oree los pensamientos? Hasta que llegue ese momento, yo sigo aquí, sintiendo como la lluvia hace mayor el silencio, ese buen amigo, que como dijo Confucio, jamás te traiciona. |




flor_deloto dijo
Ni tu propio silencio, ni tu propio corazón, ninguno jamás ha de traicionarte. Paseando por tus letras, te dejo un saludo. Pronto los cristales traerán sol y luna, es la ley del universo y de la vida.
Que tengas un buen día.
23 Mayo 2007 | 01:29 PM