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La Coctelera

jotatrujillo

13 Agosto 2007

PEQUEÑAS VACACIONES.- EL PUERTO DE SANTA MARIA

Cuando se cita el nombre de una ciudad, la mente te pone en la pantalla de los recuerdos las imágenes con la que tu asocias ese nombre.

Si pienso en El Puerto de Santa María, esos fogonazos del recuerdo son para mí: Terry, Osborne, Romerijo, el Penal y Rafael Alberti.

Los tres primeros nombres, por mí perdida condición de hostelero. En aquellos remotos tiempos, donde se anclan mis recuerdos, las bodegas de renombre, servían con cupos establecidos, según consumo de años anteriores y había que superar un cierto número de cajas, para que las bodegas te sirvieran directamente. Y esa dos primeras que me traen el recuerdo de El Puerto, mas Domecq de Jerez, eran las que mas se vendían en la época de la que os hablo. Por eso las recuerdo.

Siempre que he tenido que pensar en gambas blancas de calidad, he pensado en Romerijo. Era una institución. Desde que empezó su andadura comercial, por los años 50, la gamba que se ha despachado en el establecimiento de mis padres, ha sido Romerijo. Las recuerdo, perfectamente colocadas en cajas de dos kilos, como si de un ejército con espadas de sabor a mar, estuviesen dispuestas a invadir nuestros sentidos.

Romerijo se ha comercializado de tal manera, que sus establecimientos cercanos a al puerto, le han dado nombre a una calle: Ribera del Marisco.

Demasiadas, mesas, demasiado bullicio, demasiadas variedades, demasiado sudor, demasiada gente esperando. Es posible que la calidad se siga manteniendo, pero dudo que la masificación sea buena consejera para la calidad.

Como con el coñac, ya no hay cupos. Se vende todo, aunque halla que buscarlo donde sea y no se repare en mantener la calidad que les hizo famosos.

Me quedo con el recuerdo de aquellas cajas, en las que entre el hielo picado, aparecían las los lomos y las “barbas” de unos ejemplares de gambas simétricas que no necesitaban de refrigeradores ni de materias químicas, para mantener su color y su tersura.

Los que somos muy mayores y conocimos la música por medio de la copla, recordamos aquello de: Mejor quisiera estar muerto// que preso “pa toa la via// en este penal del Puerto// Puerto de Santa María:”

No tenga miedo ningún galán venidero por los horrores de ese Penal, ahora el buen criterio de un pueblo de paz, lo ha convertido en Palacio de Congresos.

Y Rafael Alberti, al que también empecé a conocerlo por esos años 50, aunque el poeta no pudiese vender sus versos alineados en libros, porque un mequetrefe sin alma, no sabía ni de canciones ni de claridades.

Me pasé por su casa museo. Estaba cerrada. En la puerta, un grupo de chicas escuchaban a un profesor de barba incipiente, casi tan joven como ellas, que en ese momento les decía: “voz que Franco, ese general sedicioso, intentó acallar por todos los medios, pero que siempre fue un poético grito pidiendo libertad”.

Al escuchar a este joven, me acordé de los versos de Rafael Montesinos, poeta al que conocí, traté y admiré:

“Un huracán de luz desencadenas,

Hijo fiel de tu Puerto no olvidado.

¡Todo el mar andaluz, contigo!, alado

gaditano de barcos y sirenas.

La sal de tu bahía a manos llenas

derramas por tu verso desterrado.

Y tu verso, mas hondo, se ha quedado

pensativo de Alberti entre las penas…”

“… Alberti, Rafael, amigo, espera,

que la esperanza, al fin y al cabo, es eso:

un cruzar pensativo en primavera.”

El visitante tiene que recoger sus bártulos, para seguir el camino. Se lleva en sus retinas la salada claridad de esta tierra, la simpatía innata de sus mas de 100.000 habitantes, que con sus palabras hacen “son” por alegrías, la belleza de sus mas de 100 palacios y dentro de su alma, la quietud umbría de la bodega, donde el vino se hace viejo y sabio, ajeno a todo lo que le rodea.

En este mundo de penas propongo, que las ciudades que hacen y ofrecen el vino para alegría y provecho de los demás, deberían ser protegidas, como esas aves que alegran con sus cantos las mañanas, o como esos jardines que pintan de colores y aromas, la desagradable aridez de los días tristes y sin sentido.

Y si además estas ciudades tienen habitantes, con la voz sonora y libertaria de poetas, mas protegidas todavía.

servido por jotatrujillo 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

imagina

imagina dijo

Que buenas vacaciones en la ciudad con luz mágica.....
Ciudad, gente, gastronomía, vinos.... Todo un alarde de buenas jornadas de vacaciones.
un saludo

13 Agosto 2007 | 12:18 PM

juegaconmigo

juegaconmigo dijo

nada que ver, mejor en invierno. la masificación no me gusta y ahora en el puerto no cabemos ni los que vivimos aquí pero sí Romerijo tiene las mejores gambas de toda la bahía pero el pescaíto frito de ahí no le recomiendo, prefiero el de las flores en cádiz (la tierra tira) me alegra que disfrutases de este pequeño rincón... besos.

13 Agosto 2007 | 12:32 PM

Oli

Oli dijo

Que buenos recuerdos del Puerto de Santa Maria, por lo que cuentas parece un lugar maravilloso, y yo que aun no se lo que voy a ahacer en vacaciones, me estas metiendo ganas....
MUCHOS BESOS!!!

13 Agosto 2007 | 02:13 PM

akara32

akara32 dijo

He entrado en tu post a traves de Oli, me ha gustado mucho lo que le habias puesto acerca de las sonrisas. Que lugar mas bonito, de hecho pienso que todos los lugares son bonitos seguno los ojos que los miren.

Muchos saludos

13 Agosto 2007 | 03:03 PM

eltioantonio

eltioantonio dijo

Las memorias son imprescindibles, por esto es necesario vivir la vida.

Saludos

13 Agosto 2007 | 03:36 PM

Marilia

Marilia dijo

A mí el Puerto me recuerda también a mi infancia. Más que el Puerto, Valdelagrana, la playa donde nos juntábamos la familia, a veces hacinados ciertos días, pero felices por pasar esos momentos juntos de aquella manera, y donde pasé los veranos de mi niñez. Los recuerdo como días felices. Con sonrisas, aunque las gambas se las comiesen mis padres *;P

Un abrazo *:)

16 Agosto 2007 | 06:38 PM

padron-duenas

padron-duenas dijo

Hola, hay una playa en Cuba que se llama así, Santa María del Mar. Donde existen tantos recuerdos de mi infancia. En Barcelona, me encontré en esa iglesia preciosa, y por asociación de nombre o por la invasión de recuerdos, sentí algo tan familiar como un abrazo. Ahora leo tu relato y me quedo con ganas de conocerle.

Saludos

19 Agosto 2007 | 05:09 AM

Adrián Morillo

Adrián Morillo dijo

Saludos desde El Puerto de Santa María y pincha aquí si también te ha sucedido esto ya que a todos nos ha pasado mas o menos lo que cuento en este video. Por su cotidianeidad, por su carácter universal, es fácil que arranque de ti una sonrisa cómplice, Jota Trujillo

21 Agosto 2007 | 06:01 PM

 silvina

silvina dijo

Que linda ciudad, me gustaron mucho las fotos del puerto. Muy lindo lugar has elegido para vacaciones Jota . Bue...tambien me alegra hayas vuelto jeje. Besos

22 Agosto 2007 | 02:43 AM

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