LOS PUNTOS SOBRE LAS ÍES

"después de tanta alucinación tanto revuelo
el país habla sin modorra y sin mordaza
llega a la historia con enorme cautela
y pone nuevos puntos sobre atávicas íes"
(Mario Benedetti)
Entre ellas estaba la que aparece ilustrando este escrito.
Mentalmente la he comparado con los chorros de colores con los que unos aviones, pintaban la bandera en el cielo de Madrid, el pasado 12 de octubre.
Los trazos en el cielo que se ven en mi fotografía, son los de la bandera de la normalidad, los que no necesitan de parafernalias musicales y guerreras, los trazos nítidos en un cielo protector y corriente, que no entiende de colores, de banderías ni banderas.
Es el cielo que protege al trabajador que vuelve cansado de su trabajo y solo espera un beso familiar y unas cómodas zapatillas que le alivien su cansancio y un sueldo mas justo, que le premita vivir con la tranquilidad que merece.
El del jubilado que traduce en montoncitos, su exigua paga, para tener la certeza de que cumple sus compromisos con la existencia.
El ama de casa que prepara la intendencia para que el grupo familiar se mantenga unido, gracias a su pericia, que no necesita ni de consejos ni de pastorales.
El del joven que sigue haciendo círculos en las páginas de empleo de los periódicos, que sigue pateando las calles de la desilusión, hasta que rendido, visita a su novia y vuelve a decirle que tienen que seguir esperando y que su amor tiene que conformarse con la tristeza de su desocupación, mientras los besos tienen el sabor a las lágrimas de la impotencia.
Es el cielo que cada día comprueba el milagro de esas mujeres que además de poner orden y eficiencia en la diaria labor a la que se ha hecho acreedoras, tienen que volver a la palestra para vencer en esa lucha sumada del hogar no compartido.
Esa gente corriente, no necesita bandera, ni himno, ni símbolos, necesitan atención. Que se piense en ellos. Que ellos sean los protagonistas. Que por ellos se luche con nobleza. Lo demás sobra. No tiene sentido.
¿Cuántas veces escuchan el himno, esas personas? En un partido de fútbol y poco más.
Y las banderas no tienen buena prensa. Son trozos de tela, que suelen tener un mástil de material duro.
Han sido bastantes los patriotas que han aprovechado esa tela para ocultar sus robos y felonías y son bastantes los que utilizan su mástil ,para poner en su sitio a los osados que no están dispuestos a seguir sus consignas.
Tendremos que decirle a esa gente corriente de la que hablo, que “después de tanta alucinación y tanto revuelo, debe poner puntos sobre atávicas íes” y decirles a los que interesadamente utilizan esos símbolos en su provecho, que se dejen de monsergas, que los ciudadanos necesitan otras realidades sobre las que nunca les han oído hablar.
Que dejen de manipular y sean prácticos. Que si no lo hacen, no será el dios al que dicen amar tanto, el que se lo demandará, serán las urnas la que los castigarán con otros cuatro años inventándose añagazas y mentiras para poder volver.





pepetxu dijo
Como siempre diestro con la pluma de matar palabrerías, lo que hoy escribes, es una bofetada de realidad en los morros de los que tanto tienen.
Salud maestro, y un abrazo proletario.
15 Octubre 2007 | 12:58 PM