GANADO EL PAN
Al socaire de la muy mencionada e incomprensiblemente poco entendida por algunos, ley de la Memoria Historica,he leído en el diario El País del pasado sabado, un interesante articulo, que me ha traído a la memoria las amargas vicisitudes de ese poeta, maestro y amigo del que tanta veces os he hablado Juan Alcaide Sanchez.
Cuando un hombrecillo de voz aflautada y piernas tan cortas como su moral, se autoproclamó el salvador de todos nosotros, aunque por ello se tuvieran que matar entre sí amigos y hermanos, el poeta del que os hablo estaba en Valdepeñas y tuvo que alistarse en el ejercito de la Republica, ateniendose a la legalidad entoces vigente.
No llegó a estar en ninugún frente de guerra, trabaja en los talleres y en la redacción de un periodico, donde publica sus poemas, pero no por ello deja de ser la persona honrada, amigable y de una insobornable religiosidad cristiana, de la que siempre-incluso en esos trágicos momentos- hizo gala.
Pués bien, a pesar de todo ello al final del año 1.939 recibe un pliego de Cargos de la Comisión Depuradora, donde se le acusa de graves cargos de los que trata de defenderse, pero es incapaz de evitar el quedarse suspenso de empleo y sueldo, dejandole sin poder ayudar al sustento tanto suyo, como el de su madre y madrina, dos mujeres ya mayores y que pudieron malvivir gracias a las labores de costura que podían hacer en aquellos lóbregos años.
Es en ese instante , en el que está entre la carcel o algo peor, cuando escribe el libro que da titulo a este escrito y donde se hace un florido panegírico de la victoria franquista.
¿Escrito al dictado o por propia y urgente necesidad?. Yo
desde luego no lo se. Pero me da igual una cosa como la otra.
Solo os remitiré a lo que le contestó a un amigo que, trás la lectura del poemario, le escribió una carta en la que le hablaba de la "repulsión" que había sentido al leer sus poemas.
Veamos la contestación del poeta: "No has sabido leer mi libro. Has olvidado muchas cosas al leerlo. Primera: que cuando yo comencé a escribirlo estaba suspenso de empleo y sueldo y a un estira y afloja de estar detenido en cualquier momento. Como alguien, álguienes, que estaba obligado a hacerme bien, se portó muy mal, yo me sentí digno y escrbí sometiendome, ganando el pan, como cada cual, a lo que memandara Dios."
Mas abajo dice: " Si no fuera cristiano, no te perdonaría una palabra tuya, esa de "repulsión" Algo de repugnante tiene siempre la vida, en los seres y en las cosas fatales, climas sucios, sangre vertida, náuseas, pero esto es en el sol y en la sombra, en el haz y en el envés, en el bermellón y en el añil, en todas partes. Lo que nos salva de la repulsión es el amor de los seres con quien vivimos. Termino. Tengo que terminar. Esto no es una carta como la tuya, un tanto academicista, crítica, hirientemente razonadora. Esto es un grito entero del alma que no quisiera ser pequeña. Y es que yo no entiendo de partidos, sólo así porque sí: partidos por egoistamente partirse. !Ansias enteras, sí! Gritos a toda sangre, como un disparo de nuestra propia vida. Porque hay quien juega con dos barajas, pero hay quien considera un crimen, hasta jugar con una sola. ¿Eclecticismo? Bien, sí. Cuando se sufre arreglando valores, hermanadolos y uno no medra en ninguna parte, ser eclectico es tener ideas de corazón: sentimientos, y, sin corazón, las ideas no son mas que el humo de una chimenea más o menos altiva, manchosa carbonilla que presume que vuela"
¿Podeís entender, amigos, que un hombre como este, con ese sentido del amor al prójimo con esa limpieza de espíritu, pudo ser represaliado y lo fué además por alguien, o algunos que decían ser amigos suyos?
Alguien o algunos que desùés no dudaron en subierse al carro del éxito, cuando las aguas, medianamente, volvieron a su cauce.





Marilia dijo
Hay cosas difíciles de entender. Y en aquellos tiempos eran la gran mayoría...
Un abrazo
22 Octubre 2007 | 05:51 PM