FUERA DE JUEGO
Bastante tiempo de este fin de semana, lo he dedicado a la meditación, con referencia expresa a mi devenir en esta Coctelera.
Pronto se van a cumplir dos años, del primer día que me atreví, temblando de desconocimiento, a publicar algo en esta bitácora.
Han sido casi dos años enervantes para mí y plenos de bellas sensaciones, amigos entrañables, aunque desconocidos, y un trato exquisito por parte de todos.
Casi sin querer, me he ido involucrando en las vicisitudes de todos los que me han honrado con su amistad y he llegado a crear con la mayoría, una sana corriente de camaradería y afectos, que en todos los casos me han hecho ser mejor que cuando empecé.
El leeros y admiraros ha supuesto un trampolín para que yo mismo, me aplicara a escribir, para que intentara-seguro que sin conseguirlo- a limar mis graves desconocimientos y para aprender de vuestras diarias lecciones.
Lo malo es que me he involucrado tanto, que hasta semana pasada, no he reparado, que por mi añejo historial, yo ya no podía pertenecer a esta liga.
He querido jugar en todos los partidos y no he querido darme cuenta de que yo necesitaba banquillo, porque mi juego era torpe, vetusto y sin el pálpito de aquellos que vienen con nuevos ímpetus y nuevas concepciones del juego.
¿Dónde iba yo, con mi vieja camiseta, mis botas casi torcidas y lo peor, con mis achaques de cansado y ridículo “sportman”, anacrónico y con desfasadas ideas?
En esta competición se necesita gente nueva y vivaz, con nuevos conceptos del juego, con nuevos predicamentos y, por el contrario, sobran aquellos que no han sabido desembarazarse de viejas consignas, que creían inamovibles y que resultan, por lo que se ve, desfasadas, ridículas y propias de “caballeretes” que mueven a la risa.
De siempre he defendido la estética en todas las cuestiones vitales y he procurado mimar el lenguaje, porque siempre he creído que la palabra comedida es la mejor vestimenta para un pensamiento sano.
Siempre he procurado que lo que nace de mi pensamiento, lo que sea, no debe salir manchado por un mal uso del lenguaje.
Pero por lo visto últimamente, debo vivir a solas con la memoria de una educación que hasta ahora entendí correcta, pero que empiezan a debilitarse ante nuevas certidumbres. Lo malo es que, para mí, ya es tarde. Me va a ser difícil cambiar de aquello que hace tanto aprendí y que tan buen resultado ha venido dándome durante mi ya larga vida.
Claro que estoy desfasado y fuera de orbita. Lo compruebo cada día cuando oigo hablar a niñas de 12 años, como hablaban en mis tiempos los carreteros que subían las cuestas, empujando más que las mulas. Será el signo de los tiempos, pero ni mí oído, ni mi sensibilidad, se acostumbran.
Ahora lo entiendo normal, cuando esos padres que no son como yo y por lo tanto no son ni “meapilas” ni se “la cogen con papel de fumar”, me imagino que no tendrán ningún rubor de hablar ante ellas de la misma manera que lo hacen y defienden en esta bitácora.
Soy tan anticuado que aún le cedo el paso a una persona mayor, el asiento a una señora y el paso a cualquier mujer. Ya sé que esto es anacrónico y que hay incluso mujeres que no lo toleran, porque creen que ello va en contra de la igualdad por la que luchan, pero desgraciadamente la costumbre no me permite hacerlo de otra manera.
Seguro que mi pecado, además de esos viejos prejuicios, que para algunos son ridículos y desfasados, es que me involucro demasiado, en causas que debería dejar pasar, pero mi concepto de la amistad es así. Yo no puedo ir en un vagón y mirar para otro lado cuando se denigra a una mujer.
Quizás por eso me llenan la cara de insultos, pero que le vamos a hacer, así soy y ya no tiene remedio.
Seguramente esa vehemencia que me habéis insuflado en el tiempo que estoy con vosotros, me ha jugado una mala pasada y no he sabido medir mis palabras, por lo que pido perdón, pero lo que no acabo de entender, es como gente que no ha dado ni un solo paso dentro de mis mocasines, se ha sumado a la comitiva de los que menosprecian e insultan. Máximo, cuando el asunto no iba con ellos.
Perdón por este escrito que ya es demasiado largo, a pesar de que me quedan muchas cosas en el tintero y que muchas duras palabras e ideas pugnan por subir por el teclado, pero de nuevo, mi antigua educación no me permite caer en esa tentación.
A partir de ahora, seré menos vehemente, menos prolijo, espaciaré mis visitas y mis escritos y dedicaré el tiempo, no a ponerme al corriente de los nuevos tiempos, que ya es tarde para mí, sino para pescar en otros caladeros de conocimientos y goces, que por esta nueva pasión tenía un poco olvidados
Señor Gonzalo Darko, solo pensé que una entrada de mi buena amiga Marilia, hecha con la lúcida picardía, el buen gusto y la donosura con que acostumbra, no merecía el estrambote rápido y contundente de sus palabras.
Después me ha hecho saber que era una broma y además graciosa. Algo más que puede sumar a mis demostradas carencias: tampoco tengo sentido del humor.
No es la primera vez, que en esta misma bitácora, se ha dicho que con solo una mención en el titulo a algo relativo al sexo, las visitas y los comentarios exceden del número habitual. A eso me quería referir al hablar de “frustraciones sexuales”. Pero estoy dispuesto a retirar esas palabras, si con ellas usted pudo sentirse ofendido. No suelo juzgar a quien no conozco.
Lo que desde luego no estoy dispuesto a cambiar, es mi forma de pensar, por muchos adjetivos denigrantes con los que me obsequien. Siempre he creído en las palabras de Thomas Carlyle: “la educación y la cortesía abren todas las puertas”.
A no ser que cualquiera que trajina y ayuda en asuntos de fornicios, venga a llamar a este ensayista inglés, “meapilas” y “malfollado”.
Con esto doy por concluido el incidente. Reitero mis perdones a quien haya podido ofender. Y me despido por un tiempo, que no sé lo que pueda durar.
A los que acostumbro, los seguiré leyendo con la misma fruición que siempre, y seguro que ellos lo sabrán, aunque evite los comentarios.
No podría perdonarme, que por mis anticuados pareceres, pudiera perder siquiera uno de los nuevos amigos encontrados.
Gracias por haberme soportado.









monrroe dijo
como dice en su "bitacora" de estas clases... ya no quedan muchos pero es bueno que quede escrito, que por lo menos... "algo queda".....
28 Octubre 2007 | 06:09 PM