MIRAR LA FOTOGRAFÍA

Hay mucha gente, que cuando ve imágenes como las que ilustran este escrito, apartan la vista del periódico o del televisor. Y los entiendo, sobre todo, cuando se nos muestran a la hora de los informativos de televisión, que suelen coincidir, con las horas del yantar.
Nadie puede quedarse indiferente ante este horror, mientras le está diciendo al hijo o al nieto, que se esfuerce por acabar lo que hay en el plato. A mí me pasaba. Hasta que hice el esfuerzo de aguantar mi vergüenza y pude sostener la mirada vacía y sin futuro de los niños hambrientos, que no podían sentarse a la normalidad de mí mesa.
Se habla con pomposa hipocresía que se van cumpliendo los objetivos del milenio, por que ha bajado el número de muertes infantiles, cuando 27.000 niños siguen muriendo al día, por desnutrición, diarrea, paludismo, malaria, sarampión y sida.
Siguen muriendo de hambre, mientras en Davos, se reúnen prohombres preocupados por el asunto, y seguramente con los gastos de calefacción, podrían ahorrarse algunas muertes.
Siguen muriendo de enfermedades que ya creíamos superadas, pero que la negligencia, el mirar hacia otro lado de quienes podían solucionarlo, han hecho posible que esos males permanezcan vivos, con tal de cuidar las cuentas de resultados de las grandes compañías que al lado del corazón solo tienen sus chequeras.
Al mirar esta fotografía, pienso en aquellos a los que les preocupa tanto los que todavía son un proyecto de vida y no se rebelan contra esta barbarie. ¿Dónde están las pancartas pidiendo explicaciones por las muertes de estos niños, en verdad triturados por las ansias, siempre insatisfechas, del capitalismo sin entrañas?
Miro esta fotografía y pienso en las sacristías de las grandes catedrales, en los camarines de las vírgenes y los santos que llenan nuestras iglesias, en los museos, en las sedes cardenalicias, en el Vaticano y su escondida, pero efectiva red económica.
Miro esta fotografía, para que no se me olvide, que en el año 2.005 unos 120.000 niños iraquíes, murieron antes de cumplir los 5 años y mas de la mitad eran bebes sin siquiera un mes de vida.
La inflación galopante, los cortes de electricidad, el deterioro de los servicios sanitarios, la falta de agua, consecuencia de una guerra de la que los niños no eran culpables, han hecho posible esas vergonzosas cifras.
Y mientras recuento esas pequeñas vidas truncadas, oigo los aplausos que se daban, autorizando esta guerra, que plagada de mentiras, solo tenía la justificación de que un hijo poderos y malcriado, le diera una satisfacción a su papa, regalándole el cadáver que el no pudo poner en su sala de trofeos. Eso sí, tanto los unos como el otro, bien resguardados en las faldas deterciopelo de un dios, que solo a ellos les pertenece.
Miro esta fotografía y me pregunto: ¿Cómo es posible, que el desarrollo del biocombustible, que hace funcionar nuestros coches, ponga en peligro las reservas mundiales de trigo, y no puedan abastecerse a los países subdesarrollados, para paliar el hambre infantil?
Miro esta fotografía y me da vergüenza comprobar que vivo en un mundo donde esto es posible, sin ser capaces de sonrojarnos y gritar.
Me avergüenzo de los muñecos que les sobran a mis nietas, mientras hay niños que mueren de paludismo por no tener un simple mosquitero.
Miro esta fotografía y pienso en mi avaricia, nuestra avaricia, en mi insensatez, nuestra insensatez, en mi falta de amor al prójimo, en nuestra falta de amor al prójimo, y me parece mentira que yo pueda vivir tranquilamente dentro de una sociedad que permita que esa fotografía pueda repetirse cada día, sin que la faz de nuestra civilización se sonroje.











imagina dijo
Yo que miro muchas fotografias cada día me sigo horrorizando del mundo que algunos nos imponen vivir.
Me avergüenza.
Un saludo.
28 Enero 2008 | 11:35 AM