EL SENTIDO DE MI FUTURO VOTO

De todos es sabido que en democracia el voto es secreto y debe guardarse dentro de cada uno, sacándole brillo, puliéndolo, durante el tiempo que media en su uso.
Yo al menos, que tuve la desgracia de no poder utilizarlo durante treinta años, a pesar de mi deseo, trato de mimarlo, con la pasión que se pone en conservar intactos los derechos difícilmente conseguidos.
Pero no debe llevaros a engaño el titulo de este escrito. No seré yo el que rompa ese axioma del secretismo del voto. Más bien lo que haré será explicar lo que no pienso votar.
No votaré a aquellos que, poseídos de un extraño sentido de tenencia, son incapaces de aceptar lo que las urnas dictaminan, siendo estas las únicas que son infalibles en democracia.
No votaré a quienes buscan justificaciones a su derrota, sin importarle hacer uso indebido, espurio y maledicente del dolor de aquellos que solo tuvieron la desgracia de perder a sus seres queridos, en el más grave atentado terrorista en este país.
No votaré a los que tratan de hacer política barriobajera e indigna, escondiéndose detrás de fantoches con alma de trileros, que dicen representar un dolor, que solo parece pertenecer a ellos.
No votaré a aquellos que han puesto en peligro un día sí y otro también el entramado de nuestra democracia, mediante el colapso buscado de nuestras instituciones, para tratar de conseguir con conspicuos amigos, lo que no eran capaces de obtener a cara descubierta.
No votaré a los profesionales del miedo, los que poseen en propiedad el pegamento que hace posible la unidad de esta tierra donde vivimos y que todos los que no sean ellos, están dispuesta a romper.
No votaré a los que no son capaces de usar una misma vara a la hora de hacer mediciones. A los que redactan en sus estatutos, “que será falta muy grave incurrir en cualquier forma de corrupción en el ejercicio de cargos públicos”, aunque en la practica, parece escrito no para ellos, sino para los demás.
No votaré a los que a sabiendas y en aras de sus deseos de hacer desaparecer lo público, son capaces de mentir ignominiosamente, llevándose por delante el honor, el prestigio, el trabajo de personas honradas que solo cumplen con su obligación.
No votaré a estos mentirosos, que suman a ese pecado el de la cobardía. Son tan cobardes que no dudan en ciscarse en sus propias palabras. A mí, al menos, no pueden representarme los que hacen gala de tanta indignidad.
No votaré a aquellos, que han conseguido, que cosas que parecían superadas, vuelvan a ser cotidianas. Me da miedo que se vuelvan a eslóganes trasnochados, que viejos odios vuelvan a llenar las calles. No puedo entender como hay gente tan indigna que esté dispuesta a echar carnaza a los perros, para ver si entre tanto ladrido, cae algún voto.
No votaré a aquellos que parecen envidiar con nostalgia, los tiempos de la España nacional-católica, los tiempos de salir bajo palio, los tiempos en los que para ser alguien tenías que ser camisa azul, militar o cura.
No votaré a aquel partido que permite tener en sus filas trujimanes interesados que minan con sus dadivas, engatusan en sus taimados negocios, corrompen para acallar conciencias, buscan seguras escapadas para sus malévolas incursiones y se jactan de sus provechosos logros, porque los ciudadanos lo apoyan con sus votos. Como si la conciencia tuviese mucho que ver con una papeleta.
Y, por último, no votaré un partido que es dirigido por el mando a distancia en manos de alguien que aún no ha comprendido que sus visiones de futuro, se fueron al traste porque los españoles así lo quisieron. Me parece muy bien que se labre una superior fortuna si hay personas dispuestas a escucharle, a leerle o a asistir a sus clases en varios idiomas. Lo que no me parece bien es que use el nombre de España en vano, movido por el odio y la frustración de no ser el “hombre de estado” que pretendía.
Ya sabéis a quien no voy a votar. También os digo: al que sea merecedor de mi voto, le impondré condiciones de futuro. Como soy progresista, quiero soluciones drásticas, sin tapujos, sin mirar a ambos lados. Solo mirando de frente y con la conciencia clara de lo que debe ser un mundo mas justo, mas equitativo y mas libre, mi voto tendrá sentido.
Espero no equivocarme, porque nada sentiría mas que, con lo me ha costado, no pudiese hacer uso de mi voto, por no servir para nada.










el-hombre-del-tibet dijo
¡¡C**O!! YO VOY HA HACER LO MISMO QUE TÚ
Casi seguro que votamos a los mismos .
Este pensamiento tuyo lo tendrían que meter algunos en la propaganda de su campaña electoral, seguro que muchos indecisos si decidirían y sabrían perfectamente a quien no tienen que dar su confianza.
Ya sé que no te gustan los halagos, pero no me dejas otra opción Jotatrujillo ¡¡QUE GRANDE ERES C**O!!
UN ABRAZO
30 Enero 2008 | 02:33 PM