TIEMPO VIVO.- LA ELEGANCIA DEL ERIZO
Pretendo iniciar una sección, que ni yo mismo sé que periodicidad tendrá, en la que fuera del tiempo normal de partido, iré reflejando aquello que son como retales de las cosas trascendentes, pero que se van quedando fuera, empujadas por el fragor del juego.
Lo pensaba llamar “Tiempo Muerto”, pero he desistido por no gustarme el adjetivo y por entender que aunque no contabilice el tiempo, esas cosas estén exentas de vida.
Comienzo con una recomendación. Se trata de la última novela que he leído y que, sinceramente me ha impresionado.
Se trata de “La elegancia del erizo”, de la que es autora una joven profesora de filosofía, de nacionalidad francesa, llamada Muriel Barbery.
Hacía mucho que no leía algo tan fresco e inteligente, enmarcado en la época en que vivimos.
La autora crea un microcosmos en un edificio de París, donde viven personas perfectamente reconocibles, pero que son observadas por una portera poco común y una niña de 12 años dueña de una inteligencia extraordinaria.
Con una prosa fácil pero llena de halito poético, se nos va llevando a un mundo nuevo lleno de fantasía, que se enfrentan a una realidad plena de desesperanza, donde termina por vencer la felicidad empujada por la amistad, el arte y el amor.
La autora con páginas llenas de humor y conocimientos nos va empujando a ese mundo deseado, donde lo único importante debería ser lo que cada uno fuese capaz de ser y dar a los demás.
Es, al mismo tiempo, un alegato contundente pero exento de vileza, contra los prejuicios y los estereotipos, que la mayoría de las veces ocultan bondades, a poco que se rasque en esa costra de incomprensión y falta de caridad.
La autora nos enseñas en múltiples pasajes la felicidad que puede encontrase buscando la belleza de las cosas efímeras y que la mayoría de las veces nos parecen insustanciales:
“Sí. El universo conspira a la vacuidad, las almas perdidas lloran la belleza, la insignificancia nos rodea. Entonces, tomemos una taza de té. Se hace el silencio, fuera se oye el soplar del viento, crujen las hojas de otoño y levantan el vuelo, el gato duerme, bañado en una cálida luz. Y, en cada sorbo, el tiempo se sublima”.
Un canto a la vida, que no puede ser vivida sin ponerle cada día retazos de sensibilidad.
Como la autora dice: “Pues el arte es la vida, pero con otro ritmo”.
Ya sabéis que sobre gustos no hay nada escrito, pero a pesar de todo, me atrevo a recomendárosla.












yeidylayei dijo
leer despacio, entrar, centrarse y entender...se hace sublime..parece un buen libro ..y que no lo recomiendes que es algo muy bueno se sientes ganas de tenerlo pronto en las manos y derrochar cada palabra sin desperdicio alguno.
yadi
besos.
y sabes me hicieron bien tus palabras.
13 Marzo 2008 | 08:32 PM