PARA SANDRA CASADO
Me impresionó tu entereza ante el dolor y aquellas palabras que dijiste al poco tiempo del vil asesinato de tu padre y la manera directa y sin tapujos, mirando de frente y a los ojos, a esa gente que te rodeaba y a los que, por miedo o por complicidad con los asesinos, no estuvieron contigo.
Antes de ponerme a escribir estas palabras, he hecho un ejercicio que no te recomiendo.
He repasado el video de esa mañana triste y gris en la que tu presentabas ante los demás tu dolor, con una lección de entereza.
He oído integras tus palabras. Hoy ya sabemos con certeza quienes han sido los “cobardes e hijos de puta” que mataron a tu padre.
Lo han dicho los asesinos, al mismo tiempo que otros te han negado tres veces. Eran algunos de los que, ese día 8 de marzo ponían caras compungidas y desgranaban rimbombantes pero huecas palabras, de dolor y repulsa que han durado el tiempo que dura una semana de elecciones (donde volviste a dar, junto con tu madre, un acto más de democracia y valor) y lo que dura también el tiempo de una semana de pasión (para ti, segura) y de asueto para otros.
No hagas lo que yo. No repases el video donde nos enseñaste como se tapa el dolor, cuando las palabras que se dicen nacen del corazón y de los sentimientos. Por favor no lo hagas. No quisiera sumarle al dolor de la usencia, el lacerante sentimiento del desprecio y la hipocresía
No quiero que compruebes como algunos de los que te abrazaron y con una mascara de pena en su rostro de piedra, te dijeron rebuscadas palabras de compasión y aliento, ahora se muestran tal como son y se suman a los impostores y a los cobardes.( Se me queda en la boca el otro adjetivo que en su día utilizaste, pero ese solo le corresponde a la justa rabia de tu dolor lacerante).
Ya sé porqué saben tanto de cabestros: ellos son los bueyes sin trapío, pero con cuernos, que tratan de llevar al redil de su camada, a aquellos que dudan entre la identidad nacional y la conciencia de bien nacidos, presentando cara de manso si les conviene y dando cornadas traperas si con ello consiguen sus propósitos.
Sandra, no te atrevas a mirar, pero si lo haces, pasa de largo de la figura de Egibar, su mueca es tan falsa como sus argumentos.
Tras reconocer que la alcaldesa de tu pueblo, “no cumple los mínimos requisitos éticos”, añade después que “vías como la moción de censura, no conducen a la normalización”, motivo por el cual no la apoyan.
¿Se puede ser mas sibilino e hipócrita?. Eso si es ser un cabestro. Un toro bravo, sale al centro de la plaza y se enfrenta con gallardía a la verdad.
Esa verdad, es decirle a la alcaldesa, que la vida de tu padre, siempre debe estar por encima de una vara de mando. Esa verdad es menospreciar los votos que puedan venir del odio y la muerte. Esa verdad es poder mirarte a la cara hoy y cada día.
Pero me temo que para eso no tienen casta . No pueden mantener tu mirada. La tuya está hecha de verdad y esperanza, la de ellos es la mirada bovina y sin cuajo de los que tristemente se quedaron en cabestros.
Solo te pido una cosa, Sandra: mira la cara de los tuyos, de los que llevan las siglas que fueron la causa de muerte de tu padre.
Estate ojo avizor. No permitas que a estos a los que no les importar tu dolor y el de los tuyos, consigan ni una sola brizna de hierba que los engorde.
Los cabestros no necesitan mucho trapío.








pepetxu dijo
Al padre de Sandra, ya ningún cabestro político de esa índole lo recuerda. Ya ha dejado de ser útil a sus manipulaciones torticeras de cara a la galería, y la rueda de la vida sigue girando (para los cabestros y los que matan, con bombas, balas o con las palabras que guían a los asesinos). En la tierra donde campa enmascarada la mala leche, todos somos víctimas.
Muy oportuno y necesario tu recordatorio, amigo Juan.
Salud
2 Abril 2008 | 06:49 PM