LORCA SIGUE MURIENDO EN GRANADA
Nunca entenderé, ni lo pretendo, el esotérico mundo de la justicia. Comprendo que cada uno es dueño de una manera de pensar y sentir que nada tiene que ver con la estricta rigidez de las leyes.
Yo puedo insulta a un perfecto cretino con toda mi razón apasionada y por el contrario sufrir el castigo, seguramente justo, por haberle dicho una verdad incuestionable a un sujeto merecedor del adjetivo.
Hoy he leído en El País que el poeta granadino Luis García Montero, deja sus clases de literatura en la Universidad de Granada, tras 27 años de docencia, por una sentencia que le obliga a pagar una multa de 1.800 € y una indemnización de 3.000e por un delito de injurias graves contra el también profesor José Antonio Fortes, al que llamó “profesor perturbado”.
El vencedor en esta lid judicial, dijo en clase, según está demostrado, que García Lorca era un fascista y Francisco Ayala aliado del fascismo, mas otros soeces epítetos para Garcia Montero y su compañera Almudena Grandes. Llego incluso a culpar al matrimonio de haber provocado el suicidio de un poeta amigo llamado Javier Egea, porque según Fortes se habían vendido al capitalismo.
La justicia dirá lo que quiera, pero hay ocasiones en la que un insulto está más que justificado. Y para mí, este caso es paradigmático.
Yo siento en este momento, no ser alumno de literatura en la facultad de Granada. Es seguro que me buscaría las maneras de hacerme oír y de que me oyera ese profesor, que con la connivencia de jueces lastrados con las mismas adocenadas y carcas doctrinas, hacen posible que quien convive con la verdad, sea el que tenga que dejar su puesto y el que “miente” ante la historia, “perturba” la razón y “denigra” probadas biografías, cobre dividendos por su pérfida actitud.
¿Hasta cuando van a estar asesinando a Lorca? Y vuelve a ser en Granada. Ya hubo un poeta que dijo, ante la muerte real de Federico:
“Para ti mi maldición, Granada si no contestas”
Ya sé que es didáctica y elegante la postura de García Montero. Pero un poso de rabia me manda al grito. Para mí, ¡no hay derecho!. Y no debemos permitir que, como dice el poeta sancionado:
Cierto tipo de gente
sufre de los inviernos en los ojos,
conoce las heladas
que pasan por debajo de una puerta,
una puerta de alcoba,
allí donde la noche siempre tiene
olor de espera inútil,
y después de la espera se aceptan las mentiras,
y después el silencio.
Nada dejan los años en la mesa de al lado,
sino un murmullo que envejece y una sombra
que cruza por los labios como una cicatriz,
un rencor en la piel de la conciencia.
se salgan con la suya.
Le robo un terceto a tu buen amigo Joaquín Sabina, con el que pretendo dar fe de mi admiración:
Si quieres enemigos ya los tienes,
Pero si socios buscas ¿cuándo vienes
A repartir conmigo la poesía?








theo dijo
He leído la noticia y da asco. Y, claro, si al 'profesor' que dice que Lorca y Ayala elogian el fascismo fuese expedientado por enseñar falsedades, la caverna ya saldría a bramar sobre la libertad de opinión... Repugnante. Debemos pararnos ante esta justicia que cohabita con la derecha más recalcitrante.
Saludos!
12 Noviembre 2008 | 01:28 PM