LOS PELIGROS DE LEER LA PRENSA
Está comprobado, que para aquellos que tienen un mínimo de sensibilidad, la lectura de la prensa diaria es un ejercicio de alto riesgo.
También lo es apara aquellos que suelen tener criterio a la hora de interpretar las noticias y que se consideran personas con un raciocinio normal, con la mente clara y a los que es difícil engañar con maniobras ramplonas y faltas de estilo.
Uno hojea y lee y comprueba que las noticias van desde esa vergonzante pantomima que va a ser la comisión de investigación sobre el espionaje en la Comunidad de Madrid. Comisión tan marcada desde el inicio, que ni siquiera se autorizaran repreguntas, (para esas no suelen estar preparadas las respuestas). Y con las conclusiones tan sabidas que, aun antes de comenzar ya las ha adelantado Esperanza Aguirre: “Nadie es culpable”. Y habrá sesudos ciudadanos, que lejos de ofenderse por que los engañan y porque les malgastan sus impuestos, dirán que Esperanza es muy lista y merece cargos mayores.
Lo que yo digo, nos toman por imbéciles, pero además sin ningún tapujo, ¡a la brava!
Te enteras que ha vuelto a haber una nueva reunión en Davos y los visitantes a la Montaña Mágica que popularizara Thomas Mann, ni siquiera se han avergonzado de las conclusiones del pasado año que ni remotamente preveían la que se nos ha venido encima. No digo yo que como en la popular novela, alguno se suicidara, pero al menos, hubiese sido necesario entonar un “mea culpa”, aunque dudo que estos personajes, encumbrados en sus riquezas, sean capaces de aceptar ninguna penitencia. Además por que molestarse, los de fuera del Olimpo somos imbéciles.
Oyes a esos políticos relevantes que de siempre manejan los ayuntamientos, las diputaciones, los eventos, la caja fuerte, incluso la vida y milagros de muchos ciudadanos, que, insaciables, mientras claman contra el gobierno central por que no les da todo lo que piden, mientras lo hacen responsable de todo lo malo, no dudan en presupuestar una cena anticrisis para 1.450 invitados. Aunque las colas del INEM puedan llegar hasta las puertas del recinto donde se hace el sarao. ¡Que no falte de “na”!.
Esos banqueros que después de recibir complacidos las ayudas que el gobierno les ofrece, después de presentar sus suculentas cuentas de resultados, sin sonrojarse, se permiten la desfachatez chulesca de ningunear la gobierno y lo que es peor a los ciudadanos, haciéndonos responsables de la mala marcha de la economía.
Y se lo dicen a los que engatusaron con créditos fuera de toda lógica, con hipotecas que sabían que no eran factibles, buscando un crecimiento desbocado que ahora no saben como solucionar.
No dudo de la irresponsabilidad de los peticionarios, pero los verdaderamente responsables son los que no supieron frenar esta vorágine de gasto, por que a ellos les iba bien. Sus cifras se multiplicaban cada año, sus redes de oficinas aumentaban y nadie supo entender eso tan manido en banca de “los dientes de sierra”.
Y ahora todo es llorar y crujir de dientes, pero a ser posible con cargo al estado.
Pero ha habido una noticia, en medio de todo este sombrío panorama, que vino un día en la prensa, como escondida, entre los grandes titulares antes reseñados.
Un fiscal pide año y medio de cárcel para un mendigo que se llevó media barra de pan de una panadería.
De los tres protagonistas de la noticia no sabría indicar cual me da mas pena.
Si la panadera que forcejea para evitar que el mendigo sacie su hambre, llegando para ello a malgastar una barra que terminó por no servir para nadie.” El negocio es el negocio y a mí no me la da ningún caradura”.
Si el fiscal que se presta a que se enjuicie a este pobre hombre, tiempo que seguramente mejor sería gastado en otros robos y felonías de mayor alcance si comparamos con el exiguo castigo a un juez, sobre cuya inoperancia gravita la muerte de una niña.
Pero también me da pena el pobre mendigo que no supo operar debidamente, seguro que acuciado por el hambre.
Me recordó ese refrán castellano que dice: “El miserable y el pobre, lo paga doble”.
Claro, si en vez de entretenerse en estas minucias, hubieses robado cantidades ingentes de dinero, ahora podría estar entre la gran sociedad, codearte con banqueros, sojuzgar a jueces, aceptarías y darías favores a políticos. Te llevarían a programas de televisión cobrando buenas minutas y si las cosas salieran mal alguna vez, ya se encargaría cualquier pastueño representante de la justicia de buscar los necesarios recovecos para que, sin devolver un chavo de lo robado, tu castigo no existiese porque, gracias a sutiles artimañas, terminara por prescribir.
Pero por media “baguette” para mitigar el hambre, ¡hace falta ser iluso!





theo dijo
Nauseabundo, Jota, nauseabundo. Como bien dices, leer la prensa diaria se ha vuelto un riesgo para mi delicado estómago. Últimamente, dos ideas revolotean en mi cabeza; la primera definir el 'terrorismo económico' y actuar en consecuencia, como bombardeando Davos por el mismo motivo que se arrasó Kandahar: por ser refugio de terroristas. La segunda, que el Gobierno prohíba por ley las comisiones bancarias; si sabes que el 70% de sus beneficios provienen de esas comisiones, a lo mejor les entra algo de miedo...
Saludos!
4 Febrero 2009 | 05:57 PM