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La Coctelera

jotatrujillo

2 Septiembre 2009

FRENTE AL MAR

Llegó a la playa a esa hora en que el mar parece menos sociable y cosmopolita y también trata de tomarse un respiro. Todo el ajetreo ruidoso de la mañana, daba paso ahora a una tranquilidad de modorra y siesta. Las espumas olían a silencio.

Tendió su toalla cerca de la sombrilla donde yo disfrutaba del mar y la lectura. Vi como se quitaba su pareo e iniciaba el rito de ponerse crema en sus piernas y brazos. El brillo del ungüento sobre sus cuerpo ya moreno, hacia resaltar bajo el sol inmisericorde, la tersura y belleza de un cuerpo no joven, pero bien torneado y aún apetecible.

Después de observar durante un buen rato la belleza tranquila del mar, sacó un libro de la bolsa y se puso leer.

Yo seguí absorto con mi libro y no puedo dar fe de las veces que mi desconocida vecina abandonó la lectura para bañarse, a pesar del estribillo en olas que nos llegaban, llamándonos con su suave canción azul y refrescante.

No puedo precisar el tiempo transcurrido, cuando el sonido de una llamada de móvil me hizo volver a reparar en mi solitaria vecina.

La sonriente alegría con la que recibió esta llamada fue, según pasaban los minutos, tornándose en tristeza, sonoras y definitivas explicaciones, entrecortados lamentos, adjetivos onerosos, lágrimas sorbidas, nerviosos paseos. Al final, antes de cortar con rabia la comunicación, solo pude escuchar una frase, seca y definitiva: “Vivirás siempre con tu soledad y mi recuerdo”.

Volvió a sentarse y con un pico de su pareo secó las lágrimas que no le dejaban mirar limpiamente al horizonte.

Al rato se levantó, “Y con la figura erguida, entre cielo y playa, quiso sentir el olvido perenne del mar”. Un coro de gaviotas la acompaño camino de las aguas. La vi zambullirse y nadar hacia el sol que empezaba a desaparecer tras el horizonte.

Yo seguí con mi lectura.

Al poco, mis ojos cansados y miopes, no me permitieron seguir leyendo. Recogí mi sombrilla. Al pasar cerca de la toalla de mi vecina, comprobé que a pesar del largo tiempo transcurrido, no había vuelto de nadar.

El libro seguía cerca de la arena. Pude ver su portada. Era un libro de poemas de Alfonsina Storni.

Esta noche no he podido dormir, recordando la toalla vacía, el libro abandonado.

Toda la noche han rondado por mi mente unos versos del último poema escrito por la poetisa argentina, antes de suicidarse, titulado “Voy a dormir”, en el que le hace un encargo a su “nodriza de manos de hierbas, dientes de flores y cofia de rocío”

“…Gracias... Ah, un encargo:

si él llama nuevamente por teléfono

le dices que no insista, que he salido”.

Tan pronto como amanezca, volveré a la playa para ver si el libro, la bolsa, el pareo y la toalla siguen estando allí.

servido por jotatrujillo 9 comentarios compártelo

9 comentarios · Escribe aquí tu comentario

AVE FX ------

AVE FX ------ dijo

maravilloso, pudía sentir cada imagen que transmiten sus palabras.
Ya contará qu pasó con la toalla, el libro y el movil.Me encanta como escribe

Saludos

2 Septiembre 2009 | 07:15 PM

annabel-lee

annabel-lee dijo

De verdad mi querido JUAN que he leido tu texto con emoción y no he podido evitar estremecerme con esa imagen de desolación, de tristeza, de abandono, luego esa constante de Alfonsina Storni con su tristeza y su soledad.

Precioso, Juan, precioso, me encanta encontrarme con tus letras, cuanto me alegro de tu regreso

Anni

2 Septiembre 2009 | 07:58 PM

delavidaysuscosas

delavidaysuscosas dijo

Un texto hermosísimo...

Ojalá que ya no estén allí porque su dueña salió del mar renovada, habiendo dejado toda su tristeza entre las olas.

¿Por qué tan a menudo el amor va de la mano de la tristeza y de la soledad?

3 Septiembre 2009 | 12:06 AM

yeidylayei

yeidylayei dijo

tambien me he quedado pensando..que seria de ella y su trsiteza,,cuando regresara por sus pertenencias....podra sobrevivir con la soledad y su recurdo, habra muerto ve a la playa y vuelve trae buenas noticias.....dile que la vida es bella....

3 Septiembre 2009 | 05:38 PM

albor

albor dijo

No sé si la chica del libro, la bolsa, el pareo y la toalla es metafórica o real ,como ese mar que la acaricia inconsciente, yo también deseo y espero que vuelva por sus pertenencias.

Siempre es triste cuando alguien decide alejarse hacia un sueño eterno ,pero hasta ese extremo inténten comprender el porqué de las cosas, de la vida y de la muerte, creo que las opciones personales aunque sean dolorosas siempre son validas.

Como siempre un placer leerte amigo Jota el magnifico

3 Septiembre 2009 | 08:27 PM

arwen7

arwen7 dijo

Vuelvo ha reencontrarme con tus letras, emotivas, emocionantes, he sido tu vecina de toalla por algunos momentos y al final comparto tu inquietud por ella, una gozada leerte.

Un abrazo.

3 Septiembre 2009 | 08:47 PM

Superabuela

Superabuela dijo

Sensible como tu alma, querido Jota. Seguramente lo único que quiso fue limpiar su corazón con el agua maravillosa que te rodea.
La vida es muy dura en muchas ocasiones, que te voy a contar, pero siempre, aunque tarde, que amanece de nuevo. Me gustaria que ella, este como uo, esperando ese amanecer.

Besos muy fuertes, sabes que siempre te recuerdo.

Salud y Paz

3 Septiembre 2009 | 09:21 PM

Mario Hidalga Redondo

Mario Hidalga Redondo dijo

A mi entender, nada importa si volvió o no la intérprete de esta triste historia. La clave del bien tratado relato está en la dicotomía aparente de dos palabras de la llamada telefónica: "soledad y recuerdo". Y digo aparente porque en realidad en esta mujer forman un todo inseparable que podría traducirse por "desolación", "desamparo", "abandono".
Después de esto, tal vez la mar no la devolviera nunca. La sospecha queda en el aire, pero no inconcluso el episodio, que lo rematas con el suicidio de la poeta Alfonsina y me hace pensar que hay un paralelismo de vidas finales entre ambas.
Un abrazo

4 Septiembre 2009 | 08:21 AM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

El mar tiene ese extraño don, siempre que uno lo desea, de conseguir limpiar tristezas y desalientos. Pero tambien tiene el de atraerte como si fuese un canto de sirena para terminar con todo, depende de la fortaleza de cada uno.

Tu relato me toca en un momento algo especial, sólo espero que esa mujer, ya sea imaginaría o no, fuese del primer ejemplo y haya salido del mar limpia de sinsabores y dispuesta para olvidarlos.

Un abrazo.

8 Septiembre 2009 | 11:43 AM

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