LA COSA PUBLICA
Al iniciar, después del verano, este nuevo curso en La Coctelera, me prometí evitar en lo posible escribir sobre el devenir político de este país nuestro.
No podía ni quería compararme con los conocidos amigos que suelen escribir sobre estos temas, desmenuzándolos con una habilidad y brillantez de la que yo carezco. Bastante hago con atreverme a comentar sus palabras.
Pero a la vista del cariz que está tomando todo lo referente a la cosa pública, permitidme que hoy, falte a mi palabra y me meta en este berenjenal y eche mi cuarto a espadas, con la certeza de que nada ganaré con esta apuesta, que es poca la moneda y fallaré en el palo.
Yo provengo de un tiempo en el que estaba prohibido pensar. Todo te lo daban bien medido, pensado y digerido y nada podías poner de tu parte. Un ejemplo: en el mi muy lejano bachiller un profesor de camisa azul, me echó de clase por preguntar porque en la asignatura de Educación Política, no se hablaba del comunismo. Es más, visitó a mi padre para que estuviese atento y vigilara a mis amistades, que según él, no debían ser nada recomendables. Entonces todo era doctrina y doctrina dirigida. En la educación, en la vida, en los espectáculos, en la iglesia, en la prensa. Todo unido y bien atado. Sin disidencias.
Ahora tenemos la gran suerte de que podemos pensar por nosotros mismos, todo está a la luz y todo puede ser objeto de crítica. Pero tal parece que seguimos con la “cartilla de razonamiento”, (no es una errata), y nos cuesta, a pesar de todo lo pasado, el sacar nuestras propias conclusiones.
Veamos: estamos pasando la más grave crisis económica, que hemos conocido. Esa crisis no ha perdonado a ningún país, fuese cual fuese el color de su gobierno y por muy importante que este fuese. Se suicidan en Francia, Japón, la gran potencia asiática, es un vivero de parados, al igual que China, donde la miseria ha vuelto a las grandes urbes y se ha aumentado en los lejanos pueblos, el déficit de los Estadas Unidos de América puede acabar con ese patrón brillante que era el dólar, mientras contempla maniatado, como se viene abajo todo el entramado industrial del que tanto podían presumir. Y allí, donde siempre estuvo ubicado el imperio, son millones los que pululan sin trabajo, sin seguridad y sin el mas mínimo derecho a la subsistencia. Cuando engordaban las vacas, no había tiempo para solucionar esas carencias.
Todos los países, están sufriendo esta crisis, que un capitalismo desbocado y sin frenos, nos ha dejado como regalo.
España, como no podía ser de otra manera, también sufre, ¡y de qué manera!, los rigores de este momento. Acrecentados además por el furor depredador e insaciable de unos empresarios que creyeron que todo se podía comprar y en todas partes se podía construir.
Y todo esto pasó, con este gobierno que tenemos.
Vamos a molestarnos en pensar un poco, sin que ningún vocero interesado, ni ningún político ansioso de poder, nos hagan los deberes.
Seamos sinceros, y no nos dejemos llevar por los colores de equipo: ¿si el gobierno hubiese sido otro, no hubiésemos tenido crisis?
En el caso de que hubiesen mandado los azules, ¿cómo se hubiese afrontado la crisis?, ¿quiénes hubiesen sido los más perjudicados?¿ es seguro que los “no culpables”, los que no se enriquecieron a marchas forzadas, seguirían manteniendo todas sus ventajas conseguidas con lucha y sudores, y los patronos no obtendrían ayudas, aprovechando además el rio revuelto para conseguir sus eternos y pocos sociales deseos?. ¿Qué hada madrina, les ha dado la varita mágica que dicen tener, para solucionar el problema?
¿O es que, anegados por su propia suciedad, esa que les ha llevado a tratar de vivir como esos responsables de lo que ahora sufrimos, no son capaces de sacar brillo a los milagros?
Debe ser difícil bajarse de los coches de alta gama, poner en hora los relojes recibidos, enderezar el nudo de las corbatas de Hermes, y limpiarse las motas de los trajes a medida y afanarse en lograr un mundo menos clasista y más solidario.
Mirar lo que yo veo: un gobierno que, como muchos otros, no supo ver la que se le venía encima, pero que con más o menos tardanza hizo lo que debía. Anteponiendo siempre la vertiente social de su programa, sin escuchar los cantos de sirena de los que nunca tienen suficiente. Recortar donde sea posible, pero nunca, en los derechos adquiridos por los menos favorecidos. Soportar, demasiado estoicos, los varapalos de una prensa cada vez más conservadora y menos imparcial, más pendiente de sus cuentas de resultados que de la verdad. Y sobre todo una oposición, que ante un puñado de votos, es capaz de olvidarse de la crisis, de su amor a España y si es necesario, hasta olvidarse de su árbol genealógico.
Por contrapartida, veo a esa oposición, tapándose sus vergüenzas, escondiendo bajo costosas alfombras, toda la suciedad que les anega.
A los que venían a dar lecciones de ética, les han cogido con el carrito del helado y las cuentas en Bahamas. Una pléyade de jóvenes cachorros, engordados en Becerril, salió al mundo con las fauces abiertas y se comieron todo el caviar y todas las comisiones que les pusieron por delante. Y todos, con el pin de la gaviota en la solapa.
Dicen ahora, los que antes negaban todo, que son unos indeseables y que no financiaban al partido, cosa que todavía está por ver. Pero eran unos indeseables dentro del P.P., con puestos de responsabilidad, sentados en parlamentos y con poder de decisión. Eran de los suyos, aunque ahora renieguen, aunque el gallo cante tres veces.
Pues bien: sigo creyendo que vale más lo que constantemente nos vocean personas interesadas que lo que nuestro leal saber y entender nos dice.
Ese gobierno que no cede ante las peticiones de la patronal y defiende a capa y espada el mantenimiento de todas las ventajas sociales, pierde votos por la izquierda, mientras la oposición con un rosario de chorizos en sus filas, con ingentes cantidades de dinero defraudado por toda la rosa de los vientos de esta vieja España, mantiene sus votos de los conservadores y gana algunos de la izquierda.
El mundo al revés. ¿Alguien me lo puede explicar?
P/S.- Una vez redactado este escrito, sale a la luz esa reyerta familiar más propia de los Borgia que de un partido serio y democrático. Miedo a que se descorran las cortinas, miedo al aire fresco, navajas traperas, sonrisas taimadas de los que esperan frotándose las manos para que el despiece general les deje con el sillón vacío, muñidores y palanganeros que bastante tienen con lo suyo, pero se dedican a sentar cátedra.
De verdad, decidme: ¿son estos los que queréis que nos gobierne en el futuro?
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annabel-lee dijo
NOOOOOOOOOOOO por DIOS nooooo, estoy absolutamente de acuerdo con tu escrito JUAN, creo que este Gobierno, con todas las dificultades que tenemos sigue manteniendo sus compromisos sociales, que es una máxima para un gobierno de izquierdas, nunca un gobierno de derechas apoyaría termas sociales, lo que si digo es que a los gobiernos de izquierda nunca se les perdona absolutamente nada, la gente les castiga y sigue recordando temas antiguos año tras año, pero la derecha es fiel siempre fiel, toda la basura que tienen en Valencia con tentáculos en toda España y siguen votando.
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En fin, recuerdas lo del" Milagro Aznar", cuando la economia era estupenda en todos los paises? pues eso, solo espero que se investigue todo este tema, que llegue hasta el Señorito Agag que está ahí en la trama y por consiguiente ya se sabe sus amantisimos suegros.
NOOOOOO yo no quiero que me vuelvan a gobernar, estos no.
Un abrazo grande
Anni
14 Octubre 2009 | 12:53 PM