ROSA versus SUSAN


Antes de nada, quiero dejar bien sentado que no soy inocente en la presentación de argumentos del escrito que ahora leéis. Podría acogerme al fair play inglés, pero en este caso me quedo con un cazurro y alpujarreño barrer para casa, a la hora de poner ante el espejo dos historias que, al menos para mí, tienen algunas concomitancias.
Y digo que no soy inocente, porque debo proclamar y lo hago con orgullo, que soy seguidor de la cantante Rosa.
Entiendo vuestra extrañeza, perdono vuestras sonrisas, y acepto con humildad todos comentarios que tengáis a bien hacerme, una vez conocida esta faceta mía.
Notareis que digo seguidor y no utilizo la palabra fan, que traen a la mente juveniles comportamientos que, en mi caso, causarían extrañeza. Ni me pinto en la frente el nombre de la cantante, ni me apelotono chillando en unos almacenes para conseguir su firma, ni corro detrás de un coche para que me dedique una sonrisa. Yo no soy ese. Me conformo con comprar todos sus discos, oírlos con delectación y disfrutar con una voz y unos matices, que sinceramente no abundan en el panorama musical de esta España nuestra.
Todo esto viene a colación, por la noticia que hace poco leía en varios soportes de prensa escrita. Susan Boyle, escocesa que con 48 años saltó a la fama en un concurso de artistas amateurs, celebrado en abril del 2009, va a sacar a la venta su primer disco “I Dreamed a Dream” (el disco toma el nombre de la canción que la hizo mundialmente popular), del que antes de su salida ya tiene asegurada la venta de más de 180.000 ejemplares, a través de Amazón, superando con creces todas las ventas de discos anteriores, en los 14 años de vida de la compañía.
Hay bastantes parecidos en las vidas de Rosa y Susan Boyle. Ambas tienen una magnificas condiciones para cantar y una preciosa voz. A la escocesa, mujer de 48 años y poco agraciada le llamaron “el ángel peludo” y era la antítesis de todo lo que se conoce de una estrella del show bussines.
Rosa López, bastante más joven, tampoco daba los estándares de lo que debe ser una diva. Había muchos factores que jugaban en contra: su excesivo peso, la dificultad de su parla, enraizada en la ancestral, recluida y escabrosa realidad de su Alpujarra natal. Una forma de vida tan morisca como los antiguos pobladores de su pueblo. Y unas extrañas, pero justificadas adherencias familiares que eran un verdadero lastre para la libertad debida, para quien pretende vivir de este negocio.
Pero existieron en los comienzos de ambas artistas algunos hechos que se asemejan, aunque la forma de resolverlos hayan sido diametralmente distintos. A la escocesa le vino grande su éxito o no supo encajar los embates de la popularidad y tuvo que ser recluida en un sanatorio, para que pusiese en orden su atareado cerebro. Desde entonces hasta ahora, solo cantó en la Casa Blanca en honor de Obama, (eso es marketing y lo demás son pamplinas) y todo el tiempo restante lo ha dedicado a la preparación de ese disco que aún no ha salido y ya es líder de ventas.
Por el contrario, Rosa, producto típicamente español, con todo lo que ese concepto lleva consigo, nada más ganar Operación Triunfo, le prepararon una gira con 53 conciertos, la representación de España en Eurovisión y un nuevo disco.
A pesar de que el Dr. Jesús Iniesta, avisó a sus “mentores”, de que si se seguía ese ritmo, la incipiente artista no podría seguir cantando, la casa discográfica BMG, que llevaba a Rosa, decidió seguir el “tour”. Había que sacar cuanto antes dividendos, que la pela es la pela Y las sabias previsiones de la ciencia se cumplieron en Valencia, donde tuvo que suspender un concierto, una vez iniciado.
Pasó 25 días sin poder hablar, para poder recuperar su voz. Ese silencio era demasiado ostentoso para una prensa que la había aupado a un trono del Olimpo. Se había roto el encanto y la pobre Rosa ya olía a juguete roto en un viejo arcón polvoriento. Se especuló con sus problemas de voz y sobre otros más graves, maledicentes e inventados. Ni descansar pudo y tuvo que salir a la palestra, en una conferencia de prensa para desmentir los infundios.
Aquella escocesa gana, cae, se cura, y al final sale a la pista del gran circo, con todos los triunfos en la mano. Alguien supo que los rendimientos se consiguen cuando el producto, (me parezco a Risto), está consolidado y las prisas suelen ser malas consejeras.
Aquí, no. Hasta la Rosa de aquí, tenían que volar todos los moscones avariciosos en busca de alimento, aunque, a cambio, solo durase lo que dura un estribillo. Su sitio en el Olimpo de los elegidos, había que dejarlo libre, para que otro lo ocupase. La ocupación nacional por excelencia: hacer ídolos, auparlos y después dejarlos caer con estrépito.
Por eso sigo a Rosa, porque ha sabido luchar contra el destino que ya le habían marcado, los avariciosos, ha sabido quedarse de sus Alpujarras, con el blanco color de sus pueblos y con el aire limpio de sus montañas y la ha dicho a la gente con su arte que cuando el corazón canta lo de menos es la dicción. Lo importante es el sentimiento.
No sé cómo será su carrera, pero la presiento larga, sin estridencias, pero con la solidez que suele dar al trabajo, aquello que se consigue con esfuerzo, dedicación y dejando retazos de vida en el empeño.
Os dejo estas dos canciones del último disco "Propuiedad de nádie", disco intimista y con unos brillantes y desconocidos matices de la portentosa voz de Rosa.







skpe dijo
En mi humilde opinión Rosa era un produccto al cual habia que sacarle todo el partido ( monetario ) posible, porque ella tenia revolucionada a toda España y eso era muy rentable, y asi lo hicieron y paso lo que tu has contado, seguro que le sirvio la experiencia para madurar en todos los sentidos, tiene una preciosa voz, con Susan pasa lo mismo...esperemos no se dejen perder ninguna de estas dos voces...
un beso y buena semana...muakk
30 Noviembre 2009 | 07:26 PM