PERDON POR EL INSULTO

¡Hijo de puta!. Ese fue el comentario que salió de mi boca cuando leí en la prensa la noticia: "Quema y viola a una niña de tres años, hija de su novia". A pesar de ser bastante comedido en mi vocabulario, esas palabras malsonantes fueron las que se me vinieron a la boca, como si de un vomito de estupor y odio se tratara.
Y si no volví a repetirlas, al menos siguieron pululando por mi mente tras ver y leer más amplias noticias sobre el alucinante caso. "Quema y viola a la hija de su novia" "fallece una niña de tres años agredida por el novio de su madre" "Novio, canguro y asesino" y otros estridentes titulares que solo conseguían que mi insulto inicial se anclara en mi pensamiento, a pesar de toda su crudeza.
Después se ha sabido que la realidad era muy distinta a como nos había sido presentada. No hubo agresión, no hubo sádicas quemaduras. Solo una simple y fatal caída desde un columpio. Un hombre que, asustado, lleva a la hija de su novia al médico, unos facultativos poco aptos y peligrosamente excedidos en sus presunciones y una noticia comercialmente sustanciosa y rutilante para las portadas, que no podía dejarse pasar.
En esos titulares (reales) de más arriba, podrá comprobarse como en ninguno de ellos se utiliza la manida formula del "presuntamente". No dejemos que la ética periodística y el cabal razonamiento, nos fastidie un amarillo y malsano titular.
De cualquier manera creo que esa coletilla de "presuntamente", ha quedado obsoleta y sin sentido, de tanto mal- utilizarla. En cualquier programa televisivo de baja estofa, el seudo-periodista de turno, dice una mentira a sabiendas y ya busca su coartada, anteponiendo el "presuntamente". Y todos contentos. Aunque la imagen de alguien haya quedado dañada para siempre por mucha "presunción" que la acompañe.
Pero no es solo mediático este comportamiento. También la sociedad suele caer en el mismo pecado, que tanto daño puede hacer a las personas. A la mayoría nos falta la sensatez y el sentido práctico necesario para que no prevalezca la presunción de culpabilidad, como desgraciadamente suele ocurrir. Nos invade un cierto masoquismo acusador, sin que nos paremos a pensar en las consecuencias que este proceder puede ocasionar a personas. Lo mío fue un mentarle a la madre (esa pobre señora que no tiene culpa de nada), pero muchos otros hablan y yo los he oído, de cadena perpetua, castración y pena de muerte.
Miedo me da pensar que sería de la justicia, en estos casos, si el Código Penal estuviese en nuestras manos.
Casos ha habido, en los que un jurado popular, por la cara poco simpática de una procesada, unida a su, llamémosla anómala o poco corriente condición sexual, ha tirado por la calle del medio, acusándola de algo que posteriormente se ha comprobado no ser culpable.
Pero la sociedad y la prensa ya habían juzgado de antemano. Y aún ahora, cuando se ha demostrado judicialmente la verdad de los hechos, que nada tenían que ver con la acusada, aun ahora, repito, se sigue poniendo en duda lo justo de la sentencia.
Otra cuestión en la que se debería ser más estrictos, para tratar de que no vuelvan a repetirse casos como el que nos ocupa, es que hubiese una total confidencialidad, tanto policial como de la justicia, a la hora de tratar estos asuntos.
Y si, como desgraciadamente ocurre, la prensa acaba por saber de estos casos, pedirle que al menos, respete a las personas a la hora de dar sus noticias.
Cuando el mal está hecho y se demuestra lo contrario de lo que se dijo, las rectificaciones no suelen venir en la portada ni con grandes caracteres. Pero el mal está hecho.
A pesar de que las televisiones y los periódicos se han regodeado dando tu imagen, proclamando ya la sentencia, yo prefiero hablarte tratando de conservar tu anonimato.
Diego P.V., te pido perdón por mi incalificable insulto. Y te pido, que si tienes madre, le hagas llegar mis respetos y decirle que personalmente, no quise insultarla.
Ya sé que es poca cosa. Ya sé que tu nombre y tu cara, estará marcada para siempre por esta sociedad que va demasiado deprisa y suele parase poco a pensar. De poco te valdrá mi perdón. Solo me gustaría que cundiese el ejemplo y la próxima vez, (desgraciadamente habrá una próxima vez, pues somos bastante olvidadizos), seamos más cautos a la hora de repartir adjetivos y culpabilidades.
Sería bueno que la sociedad, todos nosotros, aprendiéramos de la moderación, de la tolerancia, de la generosidad y dejásemos de insultarnos a nosotros mismos, tratando de poner nuestros pensamientos y deseos, en el lugar que solo debe ser ocupado por aquello que es justo.







arwen7 dijo
Todos debieamos entornar esa peticion de perdon, creo que casi todos elaboramos ese juicio ,pero creo que a la hora d e repartir culpas deberiamos ser tambien mas justos, yo no dirijo un noticiario que ven miles de personas o publico un periodico que llega tambien a miles d e personas,no escribo una noticia dictando ya sentencia......señalando un culpable, eso sin hablar de los medicos y sus errores a la hora d e diagnosticar, y quien s e encarga de dar salida publica a este tipo de casos en fin...todos tenemos mucho que corregir y que meditar....
Saludos.
8 Diciembre 2009 | 06:28 PM