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La Coctelera

jotatrujillo

11 Marzo 2010

EL PICUDO ROJO Y LA DEMOCRACIA

Haciendo mi matinal recorrido por el paseo marítimo de Benicassim, hoy he dejado de un lado el MP3 con las radios y la música y he disfrutado del regalo que se ofrecía a mis ojos. De un lado un mar quieto, ansioso de recibir los primeros rayos de un sol que empezaba a asomar en el horizonte. De otro, la quietud verde de un paseo. La belleza de unas villas asomadas al mar y la esbeltez majestuosas de las palmeras.

Al mirar las rayas blancas que un madrugador aviador dejaba en el azul del cielo, he podido comprobar que esa esbeltez de las palmeras, en muchos casos, no dejaba de ser una imagen poética, que nada tenía que ver con la realidad.

Bastantes, mostraban su penacho amarillo, desvaído y sin vida, como si dejase caer los brazos como un boxeador noqueado. Otras ya habían sido aserradas dejando solo un tocón, como el muñón sin vida de algo que fue una joya de la naturaleza. En las puertas de una villa, esperando su retirada, unas enormes rodajas de lo que antes fue un tronco erecto y presumido, recordaban de lo efímero que puede llegar a ser lo deseado y perfecto.

La culpa de todo el "picudo rojo" ese gorgojo, entrometido y funesto, cuya larva penetra por el capitel de la palmera pasando directamente al tronco, labrando galerías de más de un metro de longitud que acaban con la perfección que tantos años costó conseguir.

En las elucubraciones de mi matinal paseo, comparé palmera y democracia. Para mí ambas tienen muchas concomitancias. Una tarda muchos años en florecer, en crecer, en abrir sus brazos, en alzarse hacia el cielo, en busca de claridades, la democracia que yo deseaba, también.

Unas necesitan de un mimo y cuidado, para poder disfrutar de toda su belleza y bondades, la democracia también.

La palmera, desgraciadamente, y hoy lo he comprobado con dolor, tiene el "picudo rojo", una larva taimada y traicionera que no parece entender de juegos de niños, da abrazos apoyados en su troco, ni de descansos a su sombra.

Hoy también he venido a comprobar que la democracia tiene también su picudo teñido de diversos colores.

Existen un gran número de bichos, cucarachas, alimañas o picudos, dispuestos a derribar lo conseguido, a no permitir que la democracia siga dando  sombra. Piensan que sus ramas ya han abrazado bastantes, su calor ya ha dado demasiada vida a los que han tratado de ser iguales. No están dispuestos a compartir nada, ni siquiera esa paz que es como el fruto constante y deseado de una palmera viva.

Seguro que podré llamarles "picudos arcoíris", a esos grandes managers de fondos de cobertura, entre ellos el especulador jefe George Soros, que se confabulan para iniciar una batalla contra el euro, sin importarles que en esa batalla desaparezcan millones de puestos de trabajo, ¡Que les importa a ellos que en su voracidad de nauseabundos insectos, puedan llevarse por delante la cuna de la democracia! ¡Que les importa a ellos si con la sola razón de sus dólares, son capaces de desestabilizar gobiernos legítimamente constituidos!! ¡Que les importa a ellos lo que el pueblo soberano pueda decidir en las urnas! No les importa porque, suficiente demostrado está, son ellos los que en realidad mandan, cambiando voluntades, gobierno y fronteras a golpe de chequera.

¿Y qué color debemos darles a esos "picudos negros con puñetas" que se han aposentado con carácter de eternidad en las todavía tiernas palmeras del jardín de nuestra democracia?

Para el emérito, lustroso y relamido poder judicial, que debiera ser bastión y faro para la solidez del Estado, Montesquieu está pasado de moda y tratan de medrar a su antojo, involucrándose sin pudor ni miramientos en el legislativo y el ejecutivo, Como ese gorgojo del que hablaba, se adentran en el corazón de la democracia para cambiarla sin importarles, en la mayoría de las ocasiones,, ni la justicia, ni la equidad, ni siquiera la vergüenza. Solo les importa que la vida política vuelva a épocas que parecían olvidadas, porque ellos añoran tiempos pasados y no han sabido orearse con la brisa y la frescura de la libertad.

Y, ¡ahora, sí!, "el picudo azul". Un raro ejemplar que parecía desaparecido, pero al igual que los gusanos, aparece siempre cuando algo huele a pútrido, cuando algo se deteriora. Hay épocas que viven en el más absoluto letargo, porque no pueden soportar la brillante luz de la paz y la igualdad. Pero están siempre ahí, expectantes, deseosos de ocupar el lugar que la democracia les quitó.

Son las larvas de aquellos que asesinaron después de la victoria, las lambrijas de aquellos que aplaudían al dictador cuando firmaba penas de muerte, las apestosas orugas de aquellos que dejaron la impronta de su valor en las tapias de los cementerios, las ratas de alcantarilla que se solazan negándole la paz a los muertos.

Son esas lombrices de cabeza pelada que añoran una España en la que no existan derechos políticos, sindicales y de opinión. Eso sí, pidiendo siempre la bendición y la protección de la iglesia, para estar seguros de que sus pecados les serán perdonados.

¡Pobre palmera! Cuantos bichos pululan por sus ramas dispuestos a chuparle la savia para su engorde, aunque la belleza se deteriore y muera.

No sé de qué manera habrá que tratar el "picudo rojo". Parece ser que el control consiste en realizar seguimientos de vuelo de adultos y confirmar su presencia mediante trampas cebadas con atrayentes sintéticos (feromonas de agregación y sinérgicos vegetales o cairomonas).

Para los otros, algo parecido, pero sin trampas. Con la verdad de que, los que creemos en la libertad, no estamos ni estaremos dispuestos a que ningún apestoso "bicho" sea capaz de acabar con la monumental belleza de esta palmera de democracia, bajo cuya sombra queremos vivir  nosotros, nuestros hijos y toda aquella buena gente que esté dispuesta a  compartir en paz.

 

 

servido por jotatrujillo 8 comentarios compártelo

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

skpe

skpe dijo

Sin palabras...Jota...las comparaciones son odiosas dicen, pero tus similitudes...lo repito sin comentarios...un abrazo y buen paseo.

11 Marzo 2010 | 10:29 PM

arwen7

arwen7 dijo

Laboriosa comparacion amigo Juan, me ha encantado lo del picudo azul, clavadito, clavadito....

Buen fin de semana amigo....a ser posible sin bichos..jejje.

Abrazos.

12 Marzo 2010 | 11:27 AM

annabel-lee

annabel-lee dijo

GENIAL mi querido JUAN,genial, he pasado por aquí y lo he leí por encima pero por falta de tiempo, no saboreé el texto como merecía, de manera que ahora con más tiempo lo leo despacio y te pongo mi comentario, me parece espléndida esa similitud entre la palmera y la democracia y los bichejos traicioneros que tratan de cargarse todo, malasangres, alimañas en fin como queramos llamarlo, son capaces de todo, vaya tropa¡¡¡¡ pero aquí estamos nosotros, los de siempre, los luchadores, los defensores de la libertad, para parapetarnos y decir ¡¡no pasarán!! no van a pudrir el corazón de esta palmera que nos ampara, por la que muchos lucharon.

Un beso Juan, es un placer enorme leerte tranquilamente mi querido amigo

Ana

12 Marzo 2010 | 03:34 PM

Madeleine  De Cubas

Madeleine De Cubas dijo

Excelente la similitud, Jota. Lamentablente, mi querido poeta, hay quienes creen que enarbolar las banderas de la Democracia los habilita para atropellar y esclavizar y no se dan cuenta que son exactamente la otra cara de la moneda de los que invocan el nombre de Dios para asesinar. La Democracia vive de luto en todo el planeta, pero por muchos ataques que sufra y por mucho que la mancillen todavía sigue digna y viva. Un abrazo.

12 Marzo 2010 | 07:33 PM

rosa-rizalas

rosa-rizalas dijo

El picudo azul me ha llegado a los intestinos, y digo intestinos por que se me revuelven siempre que pienso en esos personajillos, fascistas sin reparos, de mentes estrechas y cerradas, aunque esos picudos no sean capaces de infestar toda una 'palmera' siempre están ahí esperando la ocasión. Los arcoiris, esos sí que dan miedo, esos no infestan solo una, pueden con todo un palmeral.

¿Te has dado cuenta que algunas palmeras de tu tierra tienen una banda metálica a mitad de tronco? Son para que no suban las ratas y aniden en sus copas. Las similitudes con la democracia no terminan con los picudos....

Bravo Jota, has tocado con tu símil, perfecto por otro lado, dos cosas que amo, las palmeras, por su promesa de verano y buen tiempo y la democracia por la promesa de igualdad.

Pd:

¿Me estás diciendo que cuando vaya este verano a tu tierra me voy a encontrar el paseo vacío de palmeras?

Un beso

13 Marzo 2010 | 02:11 AM

albor

albor dijo

Estupenda fabula de picudos multicolores, insectos transmisores de decadencia y alimañas sublimemente dañinas ,al final del todo, me quedo con la moraleja del escritor que dice lo siguiente: bajo cuya sombra queremos vivir nosotros, nuestros hijos y toda aquella buena gente que esté dispuesta a compartir en paz.

Tendremos que sacar la artillería pesada ¡vamos! los insecticidas, los pesticidas y los venenos rinconeros, para extirpar ese mal carroñero que nos acecha tan ruinmente desde la cúspide del tronco hasta la raíz más profunda ,tan profunda que llega hasta las alcantarillas .

Un fuerte abrazo Jota, te lo vuelvo a decir ¡COMO DISFRUTO LEYÉNDOTE

13 Marzo 2010 | 08:32 PM

txaraka

txaraka dijo

Muy buena reflexión. Hace ya mucho tiempo que la Democracia está gravemente enferma porque El Pueblo -su esencia- tan sólo es un observador o herido o que todo le da igual, en él, en su participación está el sanarla. ¡Un abrazo!

13 Marzo 2010 | 08:51 PM

Jesús Andrés Pico Rebollo

Jesús Andrés Pico Rebollo dijo

Frágiles son las palmeras y frágil la democracia, pero si aguantan tifones y tornados, ¿va un miserable bicho multicolor a acabar con ellas?

13 Marzo 2010 | 08:55 PM

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