NUEVA Y DESCANSADA MANERA DE COCINAR

Los amigos lectores de este blog, notarán que hoy, el escribiente se preocupa de cosas más mundanas, más pegadas a la tierra y menos etéreas que lo que acostumbran a encontrar.
¿El motivo?: en mi casa, concretamente en mi cocina, ha entrado, con ínfulas de permanencia un nuevo artilugio, robot, o artefacto dispuesto a ayudar en las laboriosas tareas de la diaria manutención.
Seguro que muchos de vosotros ya la conoceréis y os habréis aprovechado de su eficiencia casi prusiana.
Se llama Thermomix y en verdad que su irrupción en el sacrosanto lugar de la cocina, ha venido a dar facilidades a la siempre atareada encargada de los prosaicos, pero muy necesarios menesteres de ofrecer pitanza dos o más veces al día.
Para los no iniciados les explicaré, que es una maquina robot que sirve para la preparación de toda clase de alimentos de manera fácil y rápida.
Uno, acostumbrado de niño a las comidas hechas “al amor” de una lumbre de cepas, usando robustos pucheros de barro quemados por la base, sartenes de tres patas hundidas entre las brasas chisporroteantes, negras trébedes soportando calderos; lebrillos, cantaros, almireces, parrillas de alambre, tenazas, badilas y demás artilugios entonces imprescindibles, ha terminado ahora por leer un manual, seguirlo a rajatabla, aprender de velocidades, temperaturas, varomas y giros y conseguir platos estupendos que no desdicen en absoluto de aquellos que se solían hacer cuando el tiempo parecía que no contaba o por el contrario, todos estábamos sobrados de el.
He tenido la suerte de vivir siempre al lado de buenas cocineras, sobre todo últimamente, ya que mi compañera se maneja con suma soltura en la cocina tradicional valenciana y en la manchega, ya que con ambas ha tenido que lidiar. (Da buena fe de ello, esta exagerada cintura mía .que cada vez necesita de mas mordiscos en el cinturón).
Ella ha sido excesivamente remisa y ha habido que convencerla para que aceptase esta modernidad que hacía tiempo venía proponiéndole.
Seguro que vosotros os preguntareis: ¿por qué entonces ese drástico cambio de lo tradicional a lo moderno?, ¿no saldrás perdiendo en el cambio? Es posible, es mi contestación,
Pero esa posible pérdida trae la ventaja de la comodidad de mi mujer, el tiempo recobrado y la facilidad de poder hacer otros manjares olvidados que precisamente por falta de tiempo antes no se hacían.
Y después de varias recetas hechas y probadas os aseguro que no se nota la diferencia de las elaboradas al modo de la cocina tradicional. ¡Y no podéis imaginaros la cantidad de cacharros que os evitáis fregar!
Al final, con la colaboración de mis dos hijas (ellas con menos tiempo por sus ocupaciones laborales, en verdad las necesitaban y las tienen hace ya tiempo), conseguí convencer a mi mujer y ahora está contenta con ella.
Otra ventaja es que los varones a los que no les gusta la cocina, ahora no tienen excusa, se lo dan todo explicado y fácil para lanzarse a la aventura.
Os la recomiendo. Es posible que pueda parecer cara, aunque es asumible por las facilidades. Y si además tenéis la suerte de dar con una presentadora tan eficaz, agradable y eficiente como Tere, que es la que nosotros tuvimos, seguro que, al igual que nosotros, quedaréis contentos.
P/D.- Prometo solemnemente que por este post no cobro comisión de la marca. Pero esta es mi manera de explicar el por qué esta semana he estado un poco ausente de LC.
Como alguna renombrada santa he estado en labores de cocina, pero no entre pucheros. Ventajas de los tiempos.
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tenemosimagenes dijo
Enhorabuena por la adquisición, tengo que reconocer que al principio no me gustaba la idea de que un cacharro cocinase por mí, pero he tenido que rendirme a sus encantos.
Es pero que la disfrutes!
un saludo
3 Mayo 2010 | 02:08 PM