APRENDIENDO A GANAR

Deberíamos darles las gracias a estos muchachos y al mismo tiempo aprender la lección.
Un puñado de jóvenes (23 exactamente) procedentes de Cataluña, Andalucía, Castilla y León, Madrid, Canarias, Navarra, Asturias, Castilla La Mancha, País Vasco y Valencia, decidieron abstraerse de un ambiente excesivamente proclive al individualismo, se olvidaron de tertulianos con la lección aprendida, de tristes agoreros de la desgracias, acordaron que separar no es un verbo útil en ese juego de asociación y se conjuraron con la sencillez de un deporte en el que todos necesitan a todos.
Su país, España, no era el mejor espejo para mirarse. Aquí, cada cual arrima el ascua a su sardina, sin importarle nada el compañero, si con ello consigue el pobre triunfo de una posible clasificación.
Aquí se juega a la manera holandesa, patada en la espinilla o en el pecho y después a reclamar al árbitro, a ver si cae algo.
Sin abdicar de sus banderas! faltaría más!, miraron todos en la dirección de ese viento fresco que hace ondear la enseña de una afición que está necesitada de alegrías, se pusieron en manos de un buen hombre, cabal y justo y miraron al futuro, con la alegría y la seriedad de saberse elegidos para la gloria.
Alguien podrá decir que estos jóvenes son unos privilegiados y no son el retrato de la mayoría de los jóvenes de esta época. Llevan razón, pero sus antagonistas, también lo son y no han sido capaces, no ya de vencer, sino siquiera de disfrutar con el juego y hacer disfrutar a los demás.
Pasará el tiempo y seguiremos recordando el gol de Iniesta, las paradas de Casillas, la sincera y necesaria alegría de los suplentes, pero yo, lo que tendré más presente es la calidad de Vicente del Bosque, que ha sabido domeñar y poner de acuerdo los egos de 23 jóvenes, ha sabido huir de todo protagonismo, haciendo uso del sentido común y la honradez, no ha hecho caso de interesados comentarios de los que añoran pasadas glorias y ha sabido llevar, sin un mal gesto de presunción o rabia, a estos 23 jóvenes españoles, a la consecución de un deseo que todos ansiábamos y no habíamos sido capaces de conseguir, mirándonos como estábamos a nuestro ombligo.
Yo, desde luego, les doy las gracias por la lección. Y todos deberíamos aprender de ellos ,que unidos seremos siempre mejores y más fuertes.
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isabel61 dijo
jejejeje ¡es verdad! hemos coincidio, además de acordarnos de ese pedazo de entrenador que es todo un modelo de discreción. Al final la vida pone a cada uno en su sitio. ¿Te puedes creer que hace dos días los SMS de Intereconomía apoyaban a Holanda?. Qué país Jota, qué país.
Un abrazo gordo
12 Julio 2010 | 01:12 PM