ACUSE DE RECIBO Y DESPEDIDA

Amiga Lucía, he leído tu último libro “Vestida para salir” y conforme te prometí, me dispongo a pergeñar un comentario, sobre tu escrito.
Nada más lejos de mi intención que hacer un juicio crítico sobre tus versos. Solo soy un irreverente aprendiz de muchas cosas, pero mi osadía no me obnubila hasta el extremo de considerarme capacitado para ese difícil menester.
Además hay que ser muy irresponsable para hacer crítica de los más íntimos sentimientos de una persona.
Me limitaré, por tanto, a expresar lo que “yo” he sentido, leyendo tu verso y tu “proesía”.
En “Vestida para salir” he vuelto a comprobar lo que ya sabía, después de seguirte fielmente por LC.
En tu voz poética conviven la fuerza y la ternura gracias a esa rara habilidad que tienes para hacer poesía asimétrica pero ritmica, de las frases manidas, de los pequeños instantes, de aquello que para los no poetas, es solo broza del lenguaje. Sabes encontrar lirismo en los pequeños hechos cotidianos, con los que, como buena poeta, sabes conmovernos.
Tus versos son como relámpagos de luz, gracias a las audacias expresivas que no restan ni un ápice a la verdad intrínseca de tus mensajes. No hay duda alguna, en lo que a ti se refiere: estás hecha para la poesía.
Escribiré
me han dado al llegar una pluma
de pájaro y escriba
para huir de mi sangre
de mi aliento
del fastidioso mundo de las formas
para escapar de esta condición de hormiga
esta sospecha de mujer silvestre…
Pero hay algo de “loca por la luna” que me gusta tanto o más que su obra poética: es una mujer que, sobre todo, ama a la vida. Está contenta con su existencia y solo trata de sacar partido positivo de sus vivencias, aunque sean dolorosas, sabe ensartar bellos versos hasta de la salobre tristeza de sus lágrimas.
Y cuando las cosas no son como debieran, no se esconde en lúgubres versos de poeta ochocentista, sino que las saca a la luz y las muestra, para que, con su poesía fresca y redentora, terminen abominando de su propia fealdad.
Dices de mí que conozco el valor de las letras para derribar fronteras. ¡Que más quisiera yo, que saber poner balizas de sentimientos, como tú haces, para poder juntar orillas y compartir canciones!
Creo haberte dicho que siempre te estaré agradecido. Junto con algún otro amigo cibernético, eres responsable de que volviera de nuevo a mi vieja y olvidada pasión por la poesía.
Eso es mejor aún que derribar fronteras. Eso es ayudar a crear un hombre nuevo. Un hombre que hace más de 5 años, una noche miró a la luna y se encontró con la agradable visión de una loca a bordo de una escoba, dejando detrás de sí un reguero de bellas palabras. “Y volvió poeta.”
* * *
Ahora dices que nos dejas. Lo siento. Acabaré siendo ese viejito que cada día se sienta en un banco de la plazuela de su pueblo abandonado, mientras mira las ruinas de aquello que un día fue vida y movimiento y ahora es pasto del musgo y la desidia, esperando que en verano, a las fiestas del pueblo, alguien se acuerde de su existencia y venga a enseñar a sus nietos aquellos lugares donde vivieron y se sintieron felices.
Lo que es seguro es que mientras las fuerzas me lo permitan, no dejaré de visitarte a tu nueva casa. De hecho ya he señalado en mi cuaderno de bitácora la ruta por donde llegar a tus nuevos aposentos. Solo hay que guiarse por la calidez de tus versos. No tiene perdida.
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Rosana dijo
Jota
El no conocer a la protagonista de tu post, no quita que no pase a saludarte
saludos amigo
27 Febrero 2011 | 04:28 PM