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La Coctelera

jotatrujillo

21 Octubre 2009

MANERA DE CONTAR

Se ha hablado bastante acerca de la manifestación que el pasado día 17 de octubre, se celebró en Madrid en contra de la Ley del aborto, promovida por una extraña nebulosa de cuarenta t tantas agrupaciones, bien dirigidas desde la trastienda por el inefable Rouco Varela y por unas siglas que en horas bajas no parecen dispuestas a dar la cara, aunque terminen por sumarse a la fiesta contra el gobierno, si el Señor de las Azores se suma a la asonada, que hay que estar bien situados por lo que pueda pasar y ¡quien manda, manda!.

No entraré en disquisiciones acerca de los motivos que ahora salen a la luz y que en otros tiempos, cuando podían solucionarlo de verdad, mantuvieron sigilosamente escondidos.

Como en toda manifestación que se precie ha habido desacuerdo en el número de asistentes a la misma. Dos millones según los mas forofos seguidores, 1,2 millones cifras oficiales dadas por Esperanza Aguirre, 265.000 según el ahora movedizo diario El País, hasta llegar a los 55.316 asistentes según la empresa Lynce dedicada a estos menesteres. Por cierto, cuando esta empresa, bajó sustancialmente los humos a los manifestantes del día del Orgullo Gay, merecieron un reportaje laudatorio de Tele Madrid. ¿Harán ahora lo mismo?

Con el fin de evitar en lo posible en el futuro este baile de cifras, voy a mostrarles a estos manifestantes que fueron capaces de mover 250 autobuses, que asistieron con sus hijos a la “kermes” y que mostraron multitud de banderitas, globos de colores y cartelitos de imprenta con el lema “Vida, sí”, voy a mostrarles, digo, unas cifras contundentes y sobre las que nadie osa discutir.

1.200 millones: Por primera vez en la historia, de los 6.706 millones de habitantes de la tierra, 1.200 millones pasan hambre.

55 millones: Según la ONG médicos sin Fronteras 22 millones de niños menores de 5 años, sufren en el mundo desnutrición aguda, una enfermedad que acaba con la vida de 9 de ellos cada minuto.

1.000 millones: Estas son las personas en el mundo que tienen sobre peso.

50 millones: Según la Organización Mundial de la Salud, 50 millones de niños, no están inscritos en ningún registro.

100 millones: Más de esta tremenda cifra carecen de alimentos básicos.

500 millones: son esclavos o soldados.

2.000 millones son utilizados sexualmente.

Una pregunta. Los dos millones. O el millón. O los 250 mil. O los 55.316, alegres y uniformados, manifestantes a favor de la vida ¿Dónde estabais el pasado 16 de octubre por la tarde.

No pude veros entre esos paupérrimos 12.000 manifestantes, (según la organización), que clamaban en contra de la pobreza.

¿Vuestros niños tenían algún compromiso con sus amigos del colegio? ¿Teníais comprometida una partida de caza? ¿Habíais fletado ya los autobuses para seguir a vuestro equipo? ¿José María Aznar pasaba la tarde con su yerno y algún magnate del automóvil? La señora Cospedal, ¿jugaba al golf en Marbella? ¿No podíais faltar a esa cena de los sábados con los compañeros del squash?

Esas cifras que os he dado antes no son de nasciturus, ni cigotos, ni gametos ni de ninguna clase de proyecto de vida. Son de personas de carne y hueso que ya andan, lloran, soportan las dolidas y húmedas miradas de impotencia de sus madres, y sobre todo si miramos a la triste profundidad de sus ojos, nos dicen con un idioma mudo, pero certero, que este lado del mundo es donde habita la hipocresía, aunque se ponga casulla, gorritas y banderitas rojas, bolsos de Loewe, gafas Ray-Ban, relojes Frank Müller, polos de marca, aunque se gasten en globos de colores para soltarlos al aire alegremente, aunque se hable de la vida dándole la espalda a la existencia real de seres que son una realidad palpable, no esa quimera de la que os aprovecháis hipócritamente para presumir de cristianos de raza.

¡Cuanta hipocresía!

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17 Octubre 2009

GRACIAS

Cada día que pasa
necesito menos cosas
para que la felicidad sea posible.
Ya se acabó el tiempo
de buscar improbables paraisos,
de confundir
las cenizas con los sueños,
de sacarle punta a los silencios.
Ahora me agarro a las estrellas
y saco todo el jugo de las olas,
cuando el mar
se hace caricia y confidente.
Pienso en mi amor,
pongo mi corazón a la deriva,
para buscar las brisa de sus besos
y con eso tengo suficiente.
Soy felíz con un papel
y una cuantas fantasías
que puedan acabar en poema
o en apretadas arrugas de impotencia.
Me basta una sonrisa
para aumentar mis pocas pertenecias
y sacarle rendimientos a los días.
Le pico espuelas a la vida
para poner al galope sentimientos
y que se desboquen los abrazos.
Me basta con dos miradas siempre nuevas
que nacen de la ternura y de mi sangre.
Tan solo con eso me conformo,
para darle gracias a la vida.


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14 Octubre 2009

LA COSA PUBLICA

Al iniciar, después del verano, este nuevo curso en La Coctelera, me prometí evitar en lo posible escribir sobre el devenir político de este país nuestro.

No podía ni quería compararme con los conocidos amigos que suelen escribir sobre estos temas, desmenuzándolos con una habilidad y brillantez de la que yo carezco. Bastante hago con atreverme a comentar sus palabras.

Pero a la vista del cariz que está tomando todo lo referente a la cosa pública, permitidme que hoy, falte a mi palabra y me meta en este berenjenal y eche mi cuarto a espadas, con la certeza de que nada ganaré con esta apuesta, que es poca la moneda y fallaré en el palo.

Yo provengo de un tiempo en el que estaba prohibido pensar. Todo te lo daban bien medido, pensado y digerido y nada podías poner de tu parte. Un ejemplo: en el mi muy lejano bachiller un profesor de camisa azul, me echó de clase por preguntar porque en la asignatura de Educación Política, no se hablaba del comunismo. Es más, visitó a mi padre para que estuviese atento y vigilara a mis amistades, que según él, no debían ser nada recomendables. Entonces todo era doctrina y doctrina dirigida. En la educación, en la vida, en los espectáculos, en la iglesia, en la prensa. Todo unido y bien atado. Sin disidencias.

Ahora tenemos la gran suerte de que podemos pensar por nosotros mismos, todo está a la luz y todo puede ser objeto de crítica. Pero tal parece que seguimos con la “cartilla de razonamiento”, (no es una errata), y nos cuesta, a pesar de todo lo pasado, el sacar nuestras propias conclusiones.

Veamos: estamos pasando la más grave crisis económica, que hemos conocido. Esa crisis no ha perdonado a ningún país, fuese cual fuese el color de su gobierno y por muy importante que este fuese. Se suicidan en Francia, Japón, la gran potencia asiática, es un vivero de parados, al igual que China, donde la miseria ha vuelto a las grandes urbes y se ha aumentado en los lejanos pueblos, el déficit de los Estadas Unidos de América puede acabar con ese patrón brillante que era el dólar, mientras contempla maniatado, como se viene abajo todo el entramado industrial del que tanto podían presumir. Y allí, donde siempre estuvo ubicado el imperio, son millones los que pululan sin trabajo, sin seguridad y sin el mas mínimo derecho a la subsistencia. Cuando engordaban las vacas, no había tiempo para solucionar esas carencias.

Todos los países, están sufriendo esta crisis, que un capitalismo desbocado y sin frenos, nos ha dejado como regalo.

España, como no podía ser de otra manera, también sufre, ¡y de qué manera!, los rigores de este momento. Acrecentados además por el furor depredador e insaciable de unos empresarios que creyeron que todo se podía comprar y en todas partes se podía construir.

Y todo esto pasó, con este gobierno que tenemos.

Vamos a molestarnos en pensar un poco, sin que ningún vocero interesado, ni ningún político ansioso de poder, nos hagan los deberes.

Seamos sinceros, y no nos dejemos llevar por los colores de equipo: ¿si el gobierno hubiese sido otro, no hubiésemos tenido crisis?

En el caso de que hubiesen mandado los azules, ¿cómo se hubiese afrontado la crisis?, ¿quiénes hubiesen sido los más perjudicados?¿ es seguro que los “no culpables”, los que no se enriquecieron a marchas forzadas, seguirían manteniendo todas sus ventajas conseguidas con lucha y sudores, y los patronos no obtendrían ayudas, aprovechando además el rio revuelto para conseguir sus eternos y pocos sociales deseos?. ¿Qué hada madrina, les ha dado la varita mágica que dicen tener, para solucionar el problema?

¿O es que, anegados por su propia suciedad, esa que les ha llevado a tratar de vivir como esos responsables de lo que ahora sufrimos, no son capaces de sacar brillo a los milagros?

Debe ser difícil bajarse de los coches de alta gama, poner en hora los relojes recibidos, enderezar el nudo de las corbatas de Hermes, y limpiarse las motas de los trajes a medida y afanarse en lograr un mundo menos clasista y más solidario.

Mirar lo que yo veo: un gobierno que, como muchos otros, no supo ver la que se le venía encima, pero que con más o menos tardanza hizo lo que debía. Anteponiendo siempre la vertiente social de su programa, sin escuchar los cantos de sirena de los que nunca tienen suficiente. Recortar donde sea posible, pero nunca, en los derechos adquiridos por los menos favorecidos. Soportar, demasiado estoicos, los varapalos de una prensa cada vez más conservadora y menos imparcial, más pendiente de sus cuentas de resultados que de la verdad. Y sobre todo una oposición, que ante un puñado de votos, es capaz de olvidarse de la crisis, de su amor a España y si es necesario, hasta olvidarse de su árbol genealógico.

Por contrapartida, veo a esa oposición, tapándose sus vergüenzas, escondiendo bajo costosas alfombras, toda la suciedad que les anega.

A los que venían a dar lecciones de ética, les han cogido con el carrito del helado y las cuentas en Bahamas. Una pléyade de jóvenes cachorros, engordados en Becerril, salió al mundo con las fauces abiertas y se comieron todo el caviar y todas las comisiones que les pusieron por delante. Y todos, con el pin de la gaviota en la solapa.

Dicen ahora, los que antes negaban todo, que son unos indeseables y que no financiaban al partido, cosa que todavía está por ver. Pero eran unos indeseables dentro del P.P., con puestos de responsabilidad, sentados en parlamentos y con poder de decisión. Eran de los suyos, aunque ahora renieguen, aunque el gallo cante tres veces.

Pues bien: sigo creyendo que vale más lo que constantemente nos vocean personas interesadas que lo que nuestro leal saber y entender nos dice.

Ese gobierno que no cede ante las peticiones de la patronal y defiende a capa y espada el mantenimiento de todas las ventajas sociales, pierde votos por la izquierda, mientras la oposición con un rosario de chorizos en sus filas, con ingentes cantidades de dinero defraudado por toda la rosa de los vientos de esta vieja España, mantiene sus votos de los conservadores y gana algunos de la izquierda.

El mundo al revés. ¿Alguien me lo puede explicar?

P/S.- Una vez redactado este escrito, sale a la luz esa reyerta familiar más propia de los Borgia que de un partido serio y democrático. Miedo a que se descorran las cortinas, miedo al aire fresco, navajas traperas, sonrisas taimadas de los que esperan frotándose las manos para que el despiece general les deje con el sillón vacío, muñidores y palanganeros que bastante tienen con lo suyo, pero se dedican a sentar cátedra.

De verdad, decidme: ¿son estos los que queréis que nos gobierne en el futuro?

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11 Octubre 2009

EL VIEJO FOTOGRAFO DE "AL MINUTO"

He encontrado esta fotografía de Manuel L. Castro y se me han desbocado los recuerdos.

He vuelto al temblor nervioso de mi niñez, cuando se acercaban en agosto la feria de mi pueblo.

He recordado a las mujeres enjalbegando con cal las rugosas paredes de las casa, las he vuelto a ver, removiendo las tierra de los arriates, dándoles vuelta a las usadas chaquetas para mostrar su cara menos ajada, en una pobre pantomima de estreno no permitido.

He sentido el temblor emocionado de volver a romper la pobre hucha de barro cocido y contar los míseros “patacones” y el solitario “real” que trabajosamente había conseguido ahorrar durante un largo año, con la vista puesta en esa mágica semana de agosto.

He recordado las voces de los turroneros,” ¡Vamos al turrón!”, apartando con su mano la persistente voracidad de las moscas, dispuestas a atacar a pesar de la red que tapaba el género.

He vuelto a ver los puestos de baratijas, joyas venidas a menos que apenas refulgían bajo la mortecina luz de un carburo, ofreciendo su brillo mate a las cautivadas novias y sus huidizos acompañantes.

Y las mesas de los camarones, con su salobre petición de vino para los mayores y gaseosa de boliche para los pequeños. Y las barras de hielo, el rascador y la colección de jarabes coloristas y dulzones. Los molinillos de papel, quietos en el sopor de la noche agosteñas, esperando que nuestras alocadas carreras en medio del bullicio, los pusieran en movimiento, las garrotas de caramelo, las trompetillas de sonido monocorde y estridente, las almendras garrapiñadas, los trozos de coco. Las barcas que con nuestro impulso solo podían surcar un trozo de noche con olor a aceite de churros y vinagre de berenjenas.

He recordado también los días anteriores, cuando en la siesta la cuadrilla se llegaba hasta el ferial apenas ocupado, para ver como el Circo Atlas, empezaba a tomar vida, gracias al sudoroso quehacer de hombres morenos y fornidos que seguro después, nos harían reír con su nariz pintada y sus enormes zapatones.

Y el fotógrafo “al minuto”. Ese que podéis ver en la fotografía. El verdadero artista que, sin photoshop ni complicadas técnicas, era capaz de hacernos ser el guardameta Zamora, el torero Manolete, un intrépido aviador montado en un Stuka requisado a la Luftwaffe, para redimirlo de la vergüenza y dedicarlo a los juegos y a la sonrisa. O un jinete apuesto, llevando a la grupa de un estático caballo, a la chica de sus sueños, que siempre terminaba por ser la propia hermana.

Y todo era capaz de hacerlo este hombre con la parsimonia necesaria de quien se sabe un artista. Con la habilidad y la maestría de saber que con la sola utilización de un simple trípode, una caja de madera y una sencilla multiplicación de lentes, era capaz de calmar las aventuras improbables, los sueños inocentes de aquellos niños que fuimos.

Dejadme que pose para ese fotógrafo de bata azul y mirada seguramente cansada, para que al menos por “un minuto”, vuelva a ser ese niño que ahora añoro.

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7 Octubre 2009

ESPERANZA

Cuando inevitablemente,
van cayendo los años,
como hojas oxidadas del otoño.
Cuando nada nos compensa
de todo aquello que perdimos.
Cuando ya no nos consuelan
ni plegarias ni aleluyas.
Cuando ni siquiera son distintas
las noches de los sábados
y pierden consistencia
casi todas las teorías.
Cuando me pesan tanto los olvidos,
no quiero enfermar de monosílabos.
Ni dejar que se desoville
el hilo plateado de los sueños.
Quiero ver en el espejo
unos ojos con brillante luz de fuego
dando color y ansia a las pupilas.
Ahora solo quiero que mis palabras,
-luz y caricias contenidas-
como gotas de lluvia inunden los barbechos,
germinando flores
que sepan sobrevivir a la esperanza.

Tags: deseos, esperanza

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4 Octubre 2009

LA DIGNIDAD DE LAS ARRUGAS

Se han sentado para ver pasar la vida. En el kilometro cero de cualquier cruce de caminos han pensado que bien merecen un descanso.

Por muy livianos y cómodos que sean los zapatos y a pesar de esos apoyos que les son tan necesarios, llega un momento en que es imprescindible sentarse, mirar y esperar que los pulsos y la vida se sosieguen.

Miro esta entrañable fotografía de Salvador Sabater y veo en ellos, a pesar de la añeja verdad de sus caras, un monumento a la dignidad, un canto a las primaveras que fueron.

Ni los años, ni las varices, ni la artritis han podido con la severa y digna elegancia de esa mujer pudorosamente sentada, que ha sabido admitir las seguras cicatrices sin maquillar de esa arrugas que los años han puesto en su cara, pero que no puede transigir ni un solo pliegue en su chaqueta.

Su forma de estar sentada merece, mejor que la granítica dureza de ese banco, la mullida comodidad de un trono. Seguro que no todas las reinas pueden presumir de esa elegancia vertical y recta, de ese recogimiento pudoroso de sus manos en el regazo, de esas finas piernas rectas y sin resquicios.

Su impecable chaqueta le resta tristeza al negro de la blusa y la falda, como queriendo aliviar el triste dolor de tantos lutos y tantos llantos soportados.

En contraposición a la delicada figura femenina, el compañero ofrece una imagen más clara de robustez, aunque robustez ajada y temblorosa.

Seguramente debido a su peso, no puede mantener la figura erguida como su mujer y necesita de la salvadora apoyatura del bastón, que además le confiere una cierta imagen de poder y defensa.

Mientras la mujer mira pasar la vida con una cierta displicencia, él, sabedor de su cometido, mira fijo y pone en su cara un gesto de defensa. Se sabe el guardián eterno de esa mujer que se sienta a su lado y cada musculo de su cara, aunque flácido ya, se tensa en una atención envolvente y defensiva.

Se demuestra hasta en esa forma de sujetar el bastón que permite enseñar al mundo el anillo dorado que da fe que aquella mujer es suya y la defenderá de por vida.

En esta foto, cada uno mira para un lado, pero aunque ya los sueños son de color ceniza y todo se ha dicho en ese sonoro intercambio de silencios, todos los pasos que fueron dados han ido unánimes a ese sitio común donde solo habitaba el amor.

Cuanta dignidad, cuanta paz, cuantos latidos, cuanta historia viva, cuantos sueños, cuantos olvidos perdonados, cuantos sacrificios regalados, cuantas promesas cumplidas, cuantos besos aceptados y furtivos, cuantos latidos y cuantas lagrimas, cuanto amor y cuanto asumido sosiego hay en esta fotografía en blanco y negro, aunque la vida, alrededor, estalle de colores. Ya no esperan nada, aunque seguro que son merecedores de incontables agracecimientos. Como el que pretendo brindárles con estas letras mal pergeñadas.

 

 

 

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30 Septiembre 2009

AHORA

AHORA

Ahora que mi  invierno se acerca.
Ahora que empiezo a olvidar
las canciones que me enseñaron
cuando solo era tiempo de ternura.

Ahora que en el mar de la noche
un oleaje de sombras anega los recuerdos.
Ahora que todas las estatuas
se bajan de los mármoles
y los retratos ilustres
empiezan a ser caricaturas.

Ahora que escribo palabras
que vienen de la ausencia
y que pájaros de olvido
picotean los recuerdos.

Ahora que faltan colores y artificios
y el peso de la ausencia
encorva las espaldas.

Ahora que mis pasos indecisos
me llevan hasta vacías catedrales
donde la noche se desnuda
de estrellas y ladridos.

Ahora...

No permitáis que mis manos
olviden su misión de caricia.
No dejéis que mis versos
mueran ahogados en la melancolía.
Sujetadme las bridas
para que no se deboque la tristeza.

Vosotros, mis amigos,
obligarme, aunque me cueste,
a seguir habitando en la esperanza.

 

Foto del autor

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27 Septiembre 2009

EL PRECIO DE UN BRIK DE LECHE

(Fotografía J. Carlos Plaza)

Siento sobre manera, el no haber sabido contestar a esa señora que en la puerta del supermercado, me ha preguntado por el precio de un cartón de leche. He supuesto que se refería a un brik, palabra para ella seguramente desconocida.

Su aspecto no era del todo normal, ya que al hacerme la pregunta, me mostraba unas cuantas monedas en una mano no muy limpia, mientras en el otro brazo, sostenía un bebé macilento y con lágrimas saliendo de sus grandes y desorbitados ojos negros.

He tenido que aceptar mi desconocimiento con un pesaroso, pero educado: “Lo siento señora, pero no sé el precio de la leche”, alejándome deprisa a la importante reunión de negocios a la que había sido citado, mientras la señora, con gesto cansado se sentaba en el suelo al lado de otro niño también demacrado y enjuto.

Debo confesar que me he sentido decepcionado conmigo mismo, al no saber contestar con precisión a esta señora. Máxime cuando es sabido por todos mis colaboradores, que mi mente es un verdadero ordenador donde están grabados cada día los precios del oro, la plata, las divisas, el barril de crudo, el café, el maíz, el cobre, el cinc, el aluminio, los diamantes y todos aquellos productos de relevancia constatada en los mercados internacionales.

Por otra parte, en mi casa, yo no suelo ocuparme de esas menudencias. Tengo entendido que es mi mujer, junto con la cocinera, la que se ocupa de esos menesteres de intendencia, haciendo pedidos, no sé si semanales o mensuales, a unos grandes almacenes que se ocupan de traer el pedido y rellenar ellos mismos nuestras cámaras frigoríficas y despensas. A las que, por cierto, solo suelen bajar la cocinera o el servicio.

Dado que el cargo de estas facturas va directamente al banco, no suelo revisar pormenorizadamente esos importes, motivo por el cual, es bastante lógico que no sepa lo que cuesta un brik de leche.

Siento que la apesadumbrada señora de la puerta del supermercado, haya podido entender que mi gesto ha sido una desconsideración hacia ella. La verdad es que, aunque me duela, debo reconocer mi total e incomprensible desconocimiento sobre el tema.

Si esta noche me acuerdo, le preguntaré a mi mujer, sobre el precio de un cartón de leche (perdón, un brik). Confío en que ella sí lo sepa.

Pretendo evitar otra vergüenza y volver a quedar en mal lugar ante una desconocida.

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